¿Qué puede un pueblo?

En este artículo, Lía Gómez comparte algunos de sus apuntes sobre un fin de semana 100 por ciento ricotero.  

Masiva despedida a Carlos "El Indio" Solari
Masiva despedida a Carlos “El Indio” Solari. Créditos: mdzol.com/
4 minutos

Por Lía Gómez*

Dos preguntas me toman por asalto en estos días: ¿qué pueden los pueblos? ¿Se despide el último bastión de la modernidad? Me interrogo al ser testigo de la movilización más grande que hemos visto para despedir al ídolo popular que ha transformado la música en la poética de su pueblo. Generaciones completas acompañando el ritual de despedida frente a la muerte, pero también asumiendo la inmensidad de la vida frente al viaje eterno. Pocos fueron los funerales públicos de tamaña envergadura. El de Carlos Gardel, el de Eva Perón, el del general Perón, el de Néstor Kirchner, el de Diego Maradona y, ahora, el del Indio Solari.

Artista formado a fines de los 60, transitando la complejidad de los 70 y la efervescencia de los inicios de los 80, su popularidad creció bajo una figura mítica que se gestó en una multiplicidad artística, que incluía la imagen, la poesía, la literatura, la música, la performance, pero también la represión, la violencia y la política de la época.

En las conversaciones de estos días aparecen lecturas, escuchas, miradas sobre los materiales que nos deja la huella ricotera para pensar el presente. Es ya sabido su origen en la ciudad de La Plata, pero lo que no es tan visible es su vínculo con el cine experimental a principios de los 70. Por esos años, Guillermo Beilinson y Carlos Alberto Solari filmaron “Ciclo de cielo sobre viento”.

La historia narra una invasión extraterrestre que obliga a un grupo de sobrevivientes a refugiarse en ciudades subterráneas para combatirlos. Como sostienen Mariano del Mazo y Pablo Perantuono en Fuimos Reyes (2021), en este film “con algunos puntos de contactos con el Eternauta, el mensaje es la necesidad de liberación ante cualquier tipo de opresión”. La película se filma entre Valeria del Mar y el Pasaje Rodrigo, un edificio antiguo de la ciudad de La Plata, ahora convertido en Shopping.

Ciclo de cielo sobre viento

Del Mazo y Parantuono confirman, de hecho, que lo que en aquella película iba a ocurrir, anticipaba el germen de la futura banda. “Cuando hubo que pensar una banda de sonido para la película, Guillermo convocó a su hermano guitarrista. Fueron apareciendo otros entusiastas que sabían tocar algún instrumento (…) Las zapadas eran eternas, los músicos y las músicas circulaban como una cinta sin fin. Skay trataba de ordenar y utilizaba un silbato para encausar la anarquía. Nadie podía saberlo, pero en ese clima alucinógeno y caótico, en esos ensayos estirados desmadrados aún sin nombre nacía Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota”.

Militantes de la cultura, las misas ricoteras concentran soledades y placeres; acompañamientos y formaciones; reflexiones y posturas sobre cómo estar vivos y vivas. Como decía el mismo Indio en una entrevista en la rock and pop en 1988: “Haber vivido en la cultura de uno es estar en un estado de alerta para no perderse los caminos apropiados y los momentos justos”.  Martín Zariello, es quien refiere a este programa en su libro “1988: El fin de la ilusión” (2018), donde afirma que ya por esos años Los Redonditos de Ricota entendieron que empezaban los 90.

Entrevista al Indio Solari en Piso 93 (1988)

El neoliberalismo los encontró como una banda contracultural que se hizo masiva, pero con posturas claras sobre el mercado, la industria, la represión, la opresión, la experimentación, la imaginación y la libertad. Con el cambio de siglo, la modernidad de sus rítmicas y de sus letras se coló en la posmodernidad persistiendo como emblema.

Murales y pintadas en la despedida al Indio Solari
Murales y pintadas en la despedida al Indio Solari. Fotografía: Jaime Olivos, créditos: rionegro.com.ar/

Días antes de esta tragedia, escuché a la socióloga María Pía López, decir que “con la Carta abierta a la Junta Militar, el gesto de Rodolfo Walsh es darse cuenta que hay que romper el aislamiento”. Este fin de semana quizás hayamos sido testigos de eso, pero también de lo que Jesús Martín Barbero dio en llamar el escalofrío epistemológico. Ese poder darse cuenta de que las representaciones se comprenden en las mediaciones de la cultura, en el gesto de querer entender y no clausurar, en buscar el sentido y la identidad en la cultura popular. En saber cómo ir de los medios a las mediaciones; en asumir la tarea de quebrar una visión sesgada y fragmentada de las cosas que nos rodean.

Pintada en la Plaza de Mayo
Pintada en la Plaza de Mayo. Fotografía: Oscar Sánchez, créditos: tiempoar.com.ar/

¿Será necesario volver a eso? Me refiero a asumir el asombro por lo que siente un pueblo. Como dice Walter Benjamín, recuperado una y mil veces por el profesor Martín Kohan, “hay que hacer saltar el continuum de la historia”. Quizás ese sea el camino para encontrarnos con el único héroe en este lío.

Esa estrella era mi lujo

*Lía Gómez es coordinadora del Programa de Cultura de la UNQ.


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