{"id":32836,"date":"2025-11-20T14:03:11","date_gmt":"2025-11-20T17:03:11","guid":{"rendered":"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=32836"},"modified":"2025-11-20T14:03:11","modified_gmt":"2025-11-20T17:03:11","slug":"dieta-keto-menos-harinas-mas-felicidad-la-ciencia-responde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=32836","title":{"rendered":"Dieta keto: menos harinas, \u00bfm\u00e1s felicidad? La ciencia responde"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio has-medium-font-size\" id=\"block-e7a9ff36-ee0c-4796-9d2e-1fd69773da3a\">Estudios muestran que solo cuando hay cetosis bioqu\u00edmicamente comprobada aparece la leve mejora en s\u00edntomas depresivos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\" id=\"block-c3ee2a7f-4bf9-43dd-a0f6-8acc1087bdbe\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1040\" height=\"420\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/dieta-keto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-32847\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Aunque algunos experimentos muestran mejoras, la dieta cetog\u00e9nica no es una soluci\u00f3n definitiva para trastornos psiqui\u00e1tricos. Cr\u00e9ditos: Quironsalud.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\" id=\"block-792ca364-1b8e-4135-8180-b4418ab97e95\">En los grupos de WhatsApp, en TikTok, en la charla de oficina o en la sobremesa, la pel\u00edcula se repite: alguien cuenta que dej\u00f3 las <strong>harinas<\/strong>, que \u201centr\u00f3 en <strong>cetosis<\/strong>\u201d y que ahora no solo baja de peso, sino que \u201cpiensa m\u00e1s claro\u201d y \u201cse siente mejor de \u00e1nimo\u201d. La dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> se volvi\u00f3 un combo tentador: menos kilos, m\u00e1s foco, supuesta mejora del humor. El marketing hace el resto. Pero cuando se baja el volumen de las promesas y se prende la luz de los <strong>datos<\/strong>, la historia es bastante menos \u00e9pica. Un trabajo publicado en la revista <strong>JAMA Psychiatry<\/strong> puso bajo la lupa el costado mental del furor keto y la conclusi\u00f3n podr\u00eda resumirse as\u00ed: hay una se\u00f1al interesante para la <strong>depresi\u00f3n<\/strong>, bastante m\u00e1s tenue para <strong>ansiedad<\/strong>, y un oc\u00e9ano de matices en el medio.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio, liderado por un equipo del Hospital <strong>St. Michael<\/strong> de Toronto, y al que la<strong><a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" title=\"\"> Agencia de Noticias Cient\u00edficas de la Universidad Nacional de Quilmes<\/a><\/strong> tuvo acceso, compil\u00f3 lo que se sab\u00eda hasta ahora con cierta obsesi\u00f3n contable. No fue una encuesta en redes ni un ensayo aislado, sino un <strong>metaan\u00e1lisis<\/strong>: 50 trabajos realizados en 15 pa\u00edses, con datos de 41.718 adultos de entre 18 y 70 a\u00f1os. En esa bolsa entraron personas con diagn\u00f3sticos psiqui\u00e1tricos formales \u2014<strong>depresi\u00f3n mayor<\/strong>, <strong>trastorno bipolar<\/strong>, <strong>esquizofrenia<\/strong>, <strong>trastorno de ansiedad generalizada<\/strong>, <strong>estr\u00e9s postraum\u00e1tico<\/strong>\u2014 y tambi\u00e9n adultos sin etiquetas psiqui\u00e1tricas, por ejemplo, con obesidad u otras enfermedades donde el \u00e1nimo se med\u00eda como resultado secundario.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La foto metodol\u00f3gica<\/h2>\n\n\n\n<p>Hubo ensayos cl\u00ednicos aleatorizados, estudios cuasi-experimentales, an\u00e1lisis transversales, series de casos e informes de casos. En los ensayos, la dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> \u2014muy baja en carbohidratos y rica en grasas\u2014 se compar\u00f3 con distintas dietas de control: algunas bien cargadas de carbohidratos, otras m\u00e1s moderadas. El estado de \u00e1nimo no se evalu\u00f3 \u201ca ojo\u201d, sino con <strong>escalas<\/strong> validadas como el <strong>PHQ-9<\/strong> para <strong>depresi\u00f3n<\/strong> o el <strong>GAD-7<\/strong> para <strong>ansiedad<\/strong>, entre otras. Es decir: no es el t\u00edpico \u201cme siento mejor\u201d de charla de gimnasio, pero tampoco un or\u00e1culo infalible.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se mira solo el coraz\u00f3n de la evidencia \u2014los ensayos cl\u00ednicos aleatorizados\u2014, la foto es relativamente clara. En promedio, quienes siguieron una dieta <strong>keto<\/strong> mostraron una reducci\u00f3n peque\u00f1a a mediana de los s\u00edntomas <strong>depresivos<\/strong> frente a las dietas de control. Traducido al idioma de los <strong>papers<\/strong>, el tama\u00f1o de efecto rond\u00f3 una diferencia media estandarizada de -0,48: algo m\u00e1s que una an\u00e9cdota, bastante menos que una revoluci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/p>\n\n\n\n<p>La se\u00f1al, adem\u00e1s, no aparece en cualquier contexto. Los efectos m\u00e1s n\u00edtidos se vieron en los estudios que no se conformaron con escuchar \u201cs\u00ed, estoy en <strong>keto<\/strong>\u201d, sino que verificaron bioqu\u00edmicamente la <strong>cetosis<\/strong>. Cuando los an\u00e1lisis de laboratorio confirmaban que el cuerpo efectivamente estaba usando cuerpos cet\u00f3nicos como principal fuente de energ\u00eda, la mejora del \u00e1nimo era mayor. No alcanzaba con \u201cbajar las harinas\u201d a ojo: el cumplimiento estricto del protocolo <strong>cetog\u00e9nico<\/strong> parec\u00eda importar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hubo diferencias seg\u00fan con qui\u00e9n se comparaba la dieta. En los ensayos donde la <strong>keto<\/strong> se enfrent\u00f3 a una dieta claramente alta en carbohidratos, la ventaja para la <strong>depresi\u00f3n<\/strong> tendi\u00f3 a diluirse. Cuando la comparaci\u00f3n era contra intervenciones que no recargaban tanto los carbohidratos, la mejora del \u00e1nimo se volv\u00eda m\u00e1s visible. Y al separar por peso, la pel\u00edcula volvi\u00f3 a partirse: en participantes sin obesidad, la se\u00f1al depresiva fue m\u00e1s marcada; en personas con obesidad, el efecto promedio fue peque\u00f1o y estad\u00edsticamente no significativo.<\/p>\n\n\n\n<p>La intensidad del recorte de carbohidratos tambi\u00e9n jug\u00f3 su partido. Las intervenciones \u201cmuy bajas\u201d en carbohidratos \u2014en torno al 10 por ciento de la energ\u00eda diaria\u2014 se vincularon con disminuciones m\u00e1s importantes de los s\u00edntomas depresivos que las dietas simplemente \u201cbajas en carbohidratos\u201d, en el rango del 11 al 20 por ciento. La duraci\u00f3n, en cambio, no cambi\u00f3 demasiado el cuadro: entre cuatro y m\u00e1s de diez semanas de intervenci\u00f3n, el panorama se mantuvo parecido.<\/p>\n\n\n\n<p>El entusiasmo empieza a frenarse cuando la lupa se corre a la <strong>ansiedad<\/strong>. En los ensayos cl\u00ednicos aleatorizados que midieron s\u00edntomas ansiosos, la diferencia entre el grupo <strong>keto<\/strong> y los controles fue, b\u00e1sicamente, un bostezo estad\u00edstico: el tama\u00f1o de efecto combinado qued\u00f3 cerca de cero, sin asociaciones significativas. En t\u00e9rminos m\u00e1s terrenales: los gr\u00e1ficos no mostraron una mejora consistente de la <strong>ansiedad<\/strong> atribuible a la dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> frente a otras opciones dietarias.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios cuasi-experimentales s\u00ed registraron descensos de <strong>ansiedad<\/strong> a lo largo del tiempo dentro de los grupos que segu\u00edan dieta <strong>keto<\/strong>. Pero ah\u00ed el m\u00e9todo empieza a hacer ruido. Sin asignaci\u00f3n aleatoria ni grupos de comparaci\u00f3n equivalentes, es casi imposible saber cu\u00e1nto de ese cambio se debe a la dieta y cu\u00e1nto a la p\u00e9rdida de peso, al acompa\u00f1amiento intensivo de los equipos de salud o, simplemente, al paso del tiempo. Hay promesas, s\u00ed, pero todav\u00eda no hay pruebas firmes de que la dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong>, por s\u00ed sola, reduzca la <strong>ansiedad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Un detalle no menor: las mejor\u00edas, tanto en <strong>depresi\u00f3n<\/strong> como en <strong>ansiedad<\/strong>, aparecieron en poblaciones muy distintas entre s\u00ed. La lista va desde personas con <strong>trastorno depresivo mayor<\/strong> o <strong>trastorno bipolar<\/strong> hasta individuos con <strong>esquizofrenia<\/strong>, <strong>estr\u00e9s postraum\u00e1tico<\/strong> o enfermedades no psiqui\u00e1tricas. Eso sugiere que hay algo transversal, probablemente vinculado al metabolismo y la inflamaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n obliga a la prudencia: una se\u00f1al que se repite en contextos tan dispares no se transforma autom\u00e1ticamente en una receta est\u00e1ndar para todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El cerebro y los carbohidratos<\/h2>\n\n\n\n<p>Para entender por qu\u00e9 una dieta podr\u00eda tocar el estado de \u00e1nimo, conviene salir un rato del mundo de las calor\u00edas y entrar al de las c\u00e9lulas. Desde hace a\u00f1os, distintos trabajos muestran que la <strong>depresi\u00f3n mayor<\/strong>, el <strong>trastorno bipolar<\/strong> o la <strong>esquizofrenia<\/strong> se asocian con disfunci\u00f3n de las <strong>mitocondrias<\/strong>, <strong>resistencia a la insulina<\/strong>, <strong>hipometabolismo de glucosa<\/strong> en el cerebro e <strong>inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica<\/strong> de bajo grado.<\/p>\n\n\n\n<p>La dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> fue dise\u00f1ada hace un siglo como tratamiento no farmacol\u00f3gico para <strong>epilepsias<\/strong> que no respond\u00edan a los medicamentos. Su l\u00f3gica es simple y radical: al restringir de forma sostenida los carbohidratos, el organismo deja de depender de la glucosa y empieza a usar cuerpos cet\u00f3nicos, como el <strong>beta-hidroxibutirato<\/strong> y el <strong>acetoacetato<\/strong>, como combustible principal. Ese giro metab\u00f3lico se ha vinculado con cambios en la funci\u00f3n de las <strong>mitocondrias<\/strong>, en el <strong>estr\u00e9s oxidativo<\/strong> y en la se\u00f1alizaci\u00f3n <strong>inflamatoria<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Informes previos tambi\u00e9n sugieren que la <strong>cetosis<\/strong> podr\u00eda modular sistemas de neurotransmisores clave como <strong>GABA<\/strong> y <strong>glutamato<\/strong>, influir en la <strong>microbiota intestinal<\/strong> y estabilizar redes neuronales de manera no muy distinta a lo que se busca con algunos estabilizadores del estado de \u00e1nimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre ese fondo, no sorprende que haya equipos probando si una intervenci\u00f3n nutricional intensa puede sumar como herramienta complementaria en ciertos cuadros psiqui\u00e1tricos. La pregunta sigue siendo cu\u00e1nto suma, en qui\u00e9nes y a qu\u00e9 costo.<\/p>\n\n\n\n<p>La s\u00edntesis, traducida al terreno cl\u00ednico, es bastante m\u00e1s sobria que el entusiasmo de las redes. La dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> aparece como una posible herramienta complementaria para aliviar s\u00edntomas <strong>depresivos<\/strong> en ciertos adultos, especialmente cuando se alcanza y se verifica una <strong>cetosis<\/strong> nutricional sostenida, las intervenciones son muy bajas en carbohidratos y los participantes no presentan <strong>obesidad<\/strong>. No reemplaza, en ning\u00fan escenario serio, a los tratamientos est\u00e1ndar basados en psicoterapia y medicaci\u00f3n cuando estos est\u00e1n indicados.<\/p>\n\n\n\n<p>En <strong>ansiedad<\/strong>, el mensaje es todav\u00eda m\u00e1s conservador: la evidencia disponible no permite afirmar que la dieta <strong>keto<\/strong> mejore de forma consistente los s\u00edntomas, ni mucho menos que sirva como atajo m\u00e1gico frente a trastornos complejos que involucran historia personal, contexto social y, muchas veces, traumas de larga data.<\/p>\n\n\n\n<p>Para equipos de salud y pacientes, el dato interesante est\u00e1 ah\u00ed, pero en min\u00fascula: la dieta <strong>cetog\u00e9nica<\/strong> puede ser una l\u00ednea de investigaci\u00f3n prometedora y, tal vez, una opci\u00f3n a evaluar en contextos cl\u00ednicos bien controlados y con supervisi\u00f3n profesional estrecha. Est\u00e1 lejos, muy lejos, de ser una \u201ccura\u201d para la <strong>depresi\u00f3n<\/strong> o la <strong>ansiedad<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, en un campo donde las expectativas suelen correr m\u00e1s r\u00e1pido que los datos, este <strong>metaan\u00e1lisis<\/strong> pone algo de orden: baja el volumen de las promesas, sube el de los n\u00fameros y obliga a una pregunta inc\u00f3moda. Si la cabeza no anda bien, la salida probablemente no est\u00e9 en el pr\u00f3ximo plan alimentar que se vuelve viral, sino en una conversaci\u00f3n seria con el sistema de salud. La dieta puede ayudar; el milagro, por ahora, no viene por ese lado.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-uagb-container uagb-block-e31d8b4a alignwide uagb-is-root-container\">\n<div class=\"wp-block-uagb-advanced-heading uagb-block-55d4c858\"><h4 class=\"uagb-heading-text\">\u00daltimas noticias de la secci\u00f3n Salud:<\/h4><\/div>\n\n\n\n\t\t\t<div class=\"wp-block-uagb-post-carousel uagb-post-grid  uagb-post__image-position-top uagb-post__image-enabled uagb-block-24e22604     uagb-post__arrow-outside uagb-slick-carousel uagb-post__items uagb-post__columns-3 is-carousel uagb-post__columns-tablet-2 uagb-post__columns-mobile-1\" data-total=\"39\" style=\"\">\n\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35378\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/iPiccy-img-3.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"Cr\u00e9ditos: Instituto de Salud Global de Barcelona.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35378\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Antibi\u00f3ticos impactan en el microbioma intestinal hasta ocho a\u00f1os despu\u00e9s del tratamiento<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35346\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/Torres-principal.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"En el encuentro se sumaron representantes de diversas organizaciones (imagen cedida por German Torres)\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35346\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Un investigador de la UNQ particip\u00f3 en el debate internacional sobre la ESI en tiempos de desinformaci\u00f3n<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35237\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Clitoris-1.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"Mapa de nervios del cl\u00edtoris. Cr\u00e9ditos: Art\u00edculo de investigaci\u00f3n.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35237\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Anatom\u00eda oculta: cient\u00edficas logran construir el primer mapa 3D de los nervios del cl\u00edtoris<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35066\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/pexels-1.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"El h\u00e1bito de llevar el celular al ba\u00f1o queda bajo la lupa de la ciencia. Cr\u00e9ditos: Pexels.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=35066\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Quedarse con el celular en el inodoro podr\u00eda aumentar el riesgo de hemorroides<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34805\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/musica-y-ansiedad-pexels.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"Cient\u00edficos compararon 12, 24 y 36 minutos de escucha; el efecto m\u00e1s fuerte apareci\u00f3 a los 24, con menos tensi\u00f3n y menor malestar emocional. Cr\u00e9dito: Pexels.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34805\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Cuando la cabeza no para, la m\u00fasica puede dar una mano<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34754\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/amigo-imaginario.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"Amigos imaginarios: la psicolog\u00eda infantil los ubica como parte posible del desarrollo, con beneficios frecuentes y l\u00edmites que conviene no pasar por alto. Cr\u00e9dito: AdobeStock.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34754\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Amigo imaginario en ni\u00f1os: cu\u00e1ndo es normal y cu\u00e1ndo preocuparse<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34772\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/Actividad-fisica-ejercicio.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"Un grupo de personas hace ejercicio al aire libre. Cr\u00e9ditos: EL Debate.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34772\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">\u00bfC\u00f3mo puede contribuir la actividad f\u00edsica para mejorar la salud p\u00fablica?<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<article class=\"uagb-post__inner-wrap\">\t\t\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__image'>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34623\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"960\" height=\"388\" src=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/pexels.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium\" alt=\"La exposici\u00f3n a bisfenoles puede producirse al morder, chupar o tocar ciertos productos de uso frecuente en la infancia. Cr\u00e9ditos: Pexels.\" \/>\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<h4 class=\"uagb-post__title uagb-post__text\">\n\t\t\t\t<a href=\"https:\/\/agencia.unq.edu.ar\/?p=34623\" target=\"_self\" rel=\"bookmark noopener noreferrer\">Bisfenoles: una discusi\u00f3n vieja que regresa por la puerta de los juguetes<\/a>\n\t\t\t<\/h4>\n\t\t\t\t\t\t<div class='uagb-post__text uagb-post-grid-byline'>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/article>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Estudios muestran que solo cuando hay cetosis bioqu\u00edmicamente comprobada aparece la leve mejora en s\u00edntomas 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