
Como cada verano hay incendios en la Patagonia, los vecinos y vecinas de las distintas provincias se han organizado en cuadrillas para poder hacerle frente al fuego y, así, ayudar a los brigadistas, bomberos y los integrantes de Parques Nacionales. “Ponemos nuestros autos, nuestras motobombas y mangueras, y cada día vamos hacia un lugar distinto a combatir los focos“, relata Leonelli. De esta manera, están quienes ayudan a apagar el fuego, quienes se encargan de los animales lastimados, quienes atienden la salud mental y física de las personas que van al territorio quemado, quienes realizan las viandas para que los y las brigadistas se lleven, quienes se encargan de atender a las infancias. “Esta organización nos llena de vitalidad y fuerzas. Son infinitos el amor, la paciencia, la calma y la formación que hemos adquirido todos estos años”, expresa.
De manera reciente, el gobierno nacional afirmó que 22 de los 32 focos están extinguidos. En este sentido, Leonelli plantea: “Según el Servicio de Prevención y Lucha contra los Incendios Forestales, un incendio no está extinguido hasta que inicie la temporada de lluvias. El problema es que el fuego comienza a infiltrarse de manera subterránea por las raíces de los árboles y se mueve por el suelo hasta que encuentra una bocanada de oxígeno y sale nuevamente a la luz”. Entonces, puede aparecer un foco a dos kilómetros de donde se está trabajando justamente porque se mueve por debajo. “Es completamente errado decir que están extinguidos porque las condiciones climáticas no lo permiten. El viento y las altas temperaturas promueven que el fuego siga creciendo”, afirma.
Una comunidad organizada frente al abandono estatal
Mientras la Patagonia se quema y se busca a la persona que inició el fuego, la mirada está puesta en los gobiernos provincial y nacional. “Nos enteramos que Ignacio Torres, el gobernador, recibió 600 mil dólares de organismos internacionales para programas de prevención de incendios forestales pero esa plata no bajó“, afirma Leonelli. En paralelo, Milei redujo los presupuestos de la Ley de Bosques y del Fondo Nacional de Manejo del Fuego, lo que disminuye la capacidad de las provincias para el control de los incendios, e intentó fallidamente derogar la Ley de Tierras.
“No podemos perder de vista que el presidente es un negacionista del cambio climático y que quiere liberar el territorio patagónico para su comercialización“, manifiesta. Tampoco se puede perder de vista las condiciones laborales en las que los brigadistas están trabajando. De manera reciente, integrantes de Parques Nacionales lanzaron un video en donde reclaman mejores salarios (ganan entre 600 y 800 mil pesos por mes), el pase a planta y una jubilación justa.

