
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas, Daniel Tovio, secretario de Producción de la UNLP, describe: “Junto con Astillero Río Santiago, nuestra apuesta es desarrollar 100 impresoras 3D que nos permitan entrar en el mercado de las viviendas sociales. Es decir, casas de muy alta calidad y de bajo costo destinadas a los sectores sociales más desprotegidos”. Y continúa: “Para eso, el primer objetivo es terminar de construir un modelo de la máquina para demostrar que existen tecnologías, materiales y demás que permiten una construcción rápida, económica y sin desperdicios. Con la impresora 3D, se pueden crear viviendas muy eficientes y confortables y que permiten una muy buena calidad de vida”.
La impresora 3D es una máquina que mide 6 metros de ancho y 3,5 de alto. Su estructura es similar a la de un arco de fútbol: los dos “palos” laterales están apoyados sobre dos bogies (bases con ruedas) que avanzan por rieles colocados a los costados del terreno donde se construirá la vivienda, y pueden subir y bajar. En lo que sería el travesaño, hay un pico que, a medida que avanza, deposita capas del mortero cementicio para construir las paredes.

Según cuenta Tovio, la máquina fue principalmente construida por Astillero Río Santiago, uno de los más importantes de América Latina, mientras que el mortero cementicio fue generado por la UNLP. “Es una mezcla de arena, agua y cemento con aditivos. Estos aditivos le aportan propiedades a la mezcla, como la fluidez o un fraguado más rápido”, es decir, que el material se endurezca en menos tiempo.
Así, esta máquina podrá construir viviendas de 6 metros de ancho como máximo, por el tamaño de la impresora, mientras que el largo se definirá según las necesidades. Esto es porque se mueve sobre rieles por lo que la longitud no es un problema. Ahora bien, la tecnología permite construir las paredes de las casas; luego, se debe encarar la etapa del techo, aberturas y las instalaciones de, por ejemplo, cañerías de agua y gas.
“Próximamente, desarrollaremos el primer modelo de vivienda en un predio de la UNLP. Si el modelo es adecuado y logra replicarse, podrá generarse una buena cantidad de impresoras.Si tenemos 100 impresoras, al cabo de un día y medio podremos tener 100 casas”, detalla Tovio a la Agencia.


