El desarrollo global de reactores modulares está en auge: ¿qué pasará con Argentina?

Aunque el país cuenta con el Carem, que está entre los siete más avanzados, su futuro es incierto.

SMR
SMR. Créditos: Revista Nuclear.
4 minutos

Por Mauricio Vallese*

La Central Argentina de Elementos Modulares (Carem) tenía prevista su entrada en funcionamiento en 2028 entregando 32 kilovatios de potencia. Sin embargo, la obra se encuentra abandonada desde diciembre pasado y su personal ha sido despedido. En paralelo, la empresa privada Meitner prometió al gobierno la construcción de un reactor modular propio. Desde el sector nuclear argentino denuncian que esta compañía se lleva grupos enteros de profesionales anteriormente vinculados al proyecto Carem.

La situación actual del proyecto se mide en números: la obra civil está al 80 por ciento y el trabajo total al 65 por ciento. Son datos que ilusionan, aunque el estado del reactor es de abandono. En el presente, apenas unas lonas protegen de la intemperie años de desarrollo argentino. El cilindro central de acero que contiene al reactor está inundado con varios metros de agua. Trabajadores despedidos de la Comisión Nacional de Energía Atómica mencionan que no queda personal técnico de mantenimiento, y ni siquiera se cumple con el desmalezado al cortarse el pago a las empresas tercerizadas. Todo apunta a que el Carem está entregado, solo que se evita pagar el costo político de anunciarlo.

¿Oportunidad perdida?

Los Small Modular Reactors o Reactores Modulares Pequeños (SMRs), como el Carem, abarcan un concepto que incluye el diseño y desarrollo de centrales de menor tamaño y potencia eléctrica que las tradicionales. Al construirse por módulos resultan más económicas y flexibles.

Diversos países y regiones se encuentran interesados en adquirir y poner en funcionamiento esta tecnología. La lista es extensa, pero por una cuestión de espacio solo se citan dos. De manera reciente, la República Checa, a través de la empresa ČEZ, ya firmó contrato con la británica Rolls Royce para que construya un primer SMR en la localidad de Temelin. En el continente africano sucede igual: están ávidos de soluciones para abastecer de energía eléctrica a minas, plantas desalinizadoras e, incluso, ciudades enteras.

En este marco, Argentina compite de igual a igual con las potencias fabricantes de estas tecnologías. Aunque, lo que a primera vista parece un activo, puede transformarse, por estrechez ideológica, en una nueva marca en la larga lista de frustraciones nacionales.

Desde un comienzo, el proyecto del reactor argentino siguió un camino sinuoso. Tomó forma en el 2000 con el visto bueno para su desarrollo y recién cobró impulso con el plan nuclear de 2006. Avanzó hasta la crisis económica de 2018 y frenó su inercia. Luego de la pandemia de la covid, se retomaron los trabajos y tanto China como Estados Unidos, por razones específicas, comenzaron a presionar en su contra. A fines de 2023, el proyecto recuperó velocidad en la obra civil, y si bien ya no parece capaz de ser el primero en el mundo en volverse operativo, aún cuenta con grandes posibilidades de participación en el incipiente mercado global de reactores modulares.

Los que lideran el rubro

La empresa China National Nuclear Corporation (CNNC) prevé que su reactor modular enfriado por agua Linglong One será el primero en entrar en operaciones en la isla de Hainan en el transcurso de 2026.

En Estados Unidos, el proyecto Hermes SMR de Kairos Power plantea el estreno de una nueva tecnología con un reactor de sales fundidas refrigerado por flúor. La construcción avanza de manera sostenida en Oak Ridge, Tennessee. Se espera que inicie su actividad en 2027.

En tanto, el reactor BWRX-300 diseñado por GE Hitachi entrará en funcionamiento en Ontario, Canadá, en 2029. Este proyecto genera muchas expectativas en Europa, donde el consorcio polaco Orlen Synthos Green Energy tiene la intención de construir varios de estos reactores en el Parque Estratégico de Inversión Euro-Park en Stalowa Wola.

La empresa rusa Rosatom desarrolla en Siberia el reactor RITM‑200N; una versión terrestre de los reactores usados en los rompehielos árticos de su armada. Además de la planta que construye en Yakutia también están en fase de construcción otros seis reactores para la planta de Jizzakh en Uzbekistán.

La empresa británica Rolls Royce, de amplia experiencia en motores y turbinas, firmó contrato con la compañía Great British Energy por la provisión de tres pequeños reactores de tecnología propia por un valor de 599 millones de libras esterlinas.

*Es estudiante de la Licenciatura en Comunicación social.


¿Te gustó esta noticia? ¡Compartila!
Scroll al inicio