Cáncer de piel agresivo: ¿qué se sabe hasta ahora de la vacuna para combatirlo?

Los laboratorios Moderna y Merck anunciaron que el desarrollo avanzó con éxito los ensayos clínicos. Una científica de la UNQ explica cómo es su funcionamiento.

Créditos: Shutterstock
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De manera reciente, los laboratorios Moderna y Merck anunciaron resultados positivos de una nueva vacuna personalizada contra el melanoma, un tipo de cáncer de piel agresivo. Los resultados del ensayo clínico de fase III mostraron que, al combinar esta vacuna terapéutica —y no preventiva— con una inmunoterapia, se redujo significativamente el riesgo de metástasis y de recurrencia de la enfermedad. Aunque el avance es prometedor, todavía se encuentra en proceso de evaluación. En este artículo, la Agencia de Noticias Científicas dialoga con Valeria Segatori, científica del Centro de Oncología Molecular y Traslacional de la UNQ, acerca de qué se sabe hasta el momento sobre este desarrollo y cuáles son los pasos que restan para su aprobación.

El melanoma es un tipo de cáncer que se origina en los melanocitos, es decir, las células que producen el pigmento que da color a la piel. Suele generarse a partir de la exposición a la luz ultravioleta, como la que procede de la luz solar o de las lámparas y camas bronceadoras. Si bien es el menos común de todos los tipos de tumores en la piel, es el más agresivo y el responsable de la mayoría de las muertes. Es por eso que se buscan alternativas que puedan combatirlo.

La investigadora explica: “El nuevo desarrollo consiste en una vacuna personalizada que utiliza ARN mensajero (ARNm) a partir de la información de cada tumor. Las personas tenemos el ADN, que contiene la información genética, y proteínas, que llevan a cabo distintas funciones dentro de las células. Entre ambos se encuentra el ARN mensajero, que lleva las instrucciones del ADN para producir proteínas. Ahora bien, cuando hay un tumor, las células tumorales presentan proteínas diferentes a las de las células sanas”.

Una vez extirpado el tumor del paciente, detalla Segatori, se analiza esa información para identificar las características propias de las células tumorales. A partir de allí, se diseña un ARNm personalizado que contiene las instrucciones para que el organismo produzca los antígenos correspondientes y pueda generar una respuesta inmune. “El ARNm presente en la vacuna contiene la información necesaria para que el organismo pueda producir esas proteínas y las use para entrenar al sistema inmune, que luego es capaz de identificarlas en las células tumorales que hayan quedado en el cuerpo tras la cirugía y, así, eliminarlas”, describe.

Para reducir el riesgo de metástasis y de reaparición del tumor, la vacuna debe aplicarse en combinación con una inmunoterapia conocida como pembrolizumab. “Cada tumor tiene características y proteínas diferentes, por eso la vacuna será personalizada ya que tendrá en su fórmula la información de cada paciente. Se aplicaría específicamente al paciente para el que se hizo junto con pembrolizumab, que es una terapia que también modula el sistema inmunológico”, cuenta la científica a la Agencia.

Los resultados se obtuvieron a partir de un ensayo clínico de fase III realizado en 1.137 pacientes. A diferencia de las vacunas preventivas, destinadas a evitar una enfermedad antes de que aparezca, este desarrollo tiene un objetivo terapéutico: se administra después de que el tumor fue extirpado, con el propósito de que el sistema inmunitario pueda reconocer y atacar posibles células tumorales remanentes.

“Lo que resta es que este desarrollo sea aprobado por la agencia regulatoria de Estados Unidos, la FDA. Para eso, seguramente se hagan otros ensayos para verificar sus efectos”, afirma Segatori. Y advierte: “Al ser personalizada, probablemente sea un tratamiento costoso y poco accesible, al menos al principio”.


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