Tambora, el volcán en Indonesia que se robó el verano europeo

En abril de 1815, una de las erupciones más potentes de la historia alteró el clima por años. Un estudio reconstruyó sus efectos en Europa central.

La erupción del Tambora fue la más fuerte registrada hasta el presente (créditos: CNN en español)
La erupción del Tambora fue la más fuerte registrada hasta el presente (créditos: CNN en español)
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El Tambora es un volcán activo de 2850 metros sobre el nivel del mar que se encuentra en el norte de la isla de Sumbawa, en Indonesia. En abril de 1815 protagonizó una de las erupciones más potentes de la historia. El ruido de la explosión llegó hasta la isla de Sumatra, a unos dos mil kilómetros, y la erupción causó la muerte de unas 70 mil personas. Además, provocó profundos cambios en el clima. Investigadores de República Checa reconstruyeron estas modificaciones que sucedieron entre 1815 y 1817. Los resultados forman parte de una publicación en la revista Climate of the Past, a la que la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes tuvo acceso.

En abril de 1815, mientras Argentina estaba luchando por darse su propio gobierno, del otro lado del mundo se producía una crisis climática sin precedentes. La erupción fue tan violenta que se llevó consigo una porción del volcán: el Tambora pasó de tener una altitud de 4300 metros a una de 2850. La explosión destruyó poblaciones cercanas y liberó enormes cantidades de cenizas y materiales volcánicos. Las comunidades de la isla de Sumbawa sufrieron las consecuencias que arrasaron con los cultivos. A las muertes inmediatas se sumaron las causadas por el hambre y las enfermedades en los meses posteriores. Las estimaciones del número total de víctimas varían según las fuentes: algunos expresan que eran alrededor de 60 mil mientras que otros programas elevan esa cifra a más de 100 mil.

Una de las principales consecuencias de la erupción fue el descenso de la temperatura en temporadas donde se esperaba un clima cálido. El Tambora liberó a la atmósfera una gigantesca cantidad de dióxido de azufre (cerca de 60 mil millones de kilogramos). El gas dispersó la radiación solar y enfrió la superficie terrestre, y los efectos se notaron en todo el continente europeo y en América del Norte.

Para investigar los detalles, los investigadores a cargo del artículo combinaron el estudio de registros meteorológicos históricos con crónicas y diarios de la época. Gracias a esto, identificaron tres períodos relevantes para el continente europeo. El verano de 1815 registró temperaturas bajas y precipitaciones abundantes, mientras que el de 1816 presentó un frío excepcional. Para la primavera de 1817, las condiciones meteorológicas aún eran adversas y la temperatura continuaba baja.

Los efectos del desastre

En 1816 hubo un verano con un frío excepcional en Europa central. Según los registros analizados, fue el más frío del intervalo entre 1775 y 2007. Hubo nevadas, heladas y temperaturas bajas en épocas en las que se esperaba un clima cálido. En algunas localidades, la nieve permaneció durante la primavera, lo que afectó negativamente las actividades agrícolas.

Las cosechas resultaron insuficientes en 1815 y 1816. La disponibilidad de alimentos se redujo, lo que contribuyó al aumento del precio de los cereales: en Moravia los valores se triplicaron, mientras que en Praga se quintuplicaron. Las personas recurrieron a fuentes alternativas de alimentos y en los registros figuran mezclas de cereales con legumbres y papas. Esto fue acompañado por un incremento del endeudamiento de los agricultores y un aumento de la cantidad de personas que mendigaban. Las condiciones climáticas agravaron la inestabilidad política y económica que ya atravesaba el continente europeo en 1816.

En 1817 las condiciones aún eran adversas. La primavera de ese año fue especialmente fría, con temperaturas cinco grados por debajo de lo esperado. Además, las lluvias intensas favorecieron los deslizamientos de tierra. Según los registros, hubo cinco catástrofes de este tipo en la región de Bohemia, una cantidad excepcional en comparación con otros años. Afortunadamente, las cosechas mejoraron y registraron rendimientos favorables, lo que contribuyó a la reducción de los precios de los alimentos.

La historia es poco conocida, pero estudiarla vale la pena. Mientras tanto, el volcán Tambora sigue activo.


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