
El Equipo de Arqueología Memorias de Malvinas de la UBA y el Grupo de Estudios de Arqueología Histórica de Frontera lanzaron el documental “Aquellos horizontes”. Dirigido por Alejandro Ravazzola, la película muestra el trabajo conjunto entre investigadores y excombatientes de Malvinas que participan de excavaciones arqueológicas en antiguos campos de batalla. La experiencia registrada se desarrolla en el Fortín Miñana, un sitio militar del siglo XIX ubicado en Azul, provincia de Buenos Aires. La propuesta explora la práctica arqueológica como una actividad que puede contribuir a la salud mental de los veteranos y ayudarlos a resignificar sus propias experiencias de guerra.
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Carlos Landa, director del Equipo de Arqueología Memorias de Malvinas (EAMM) de la UBA, cuenta: “La arqueología es una actividad que requiere concentración, enfocarse en una misión y cumplir objetivos, a la vez que es un trabajo inherentemente en equipo. Implica un tiempo prolongado de convivencia en el exterior, en nuestro caso en campos de batalla y fortificaciones militares del siglo XIX. Se habla, se cocina, se toma mate y se trabaja. Estos aspectos hacen que tenga un potencial fin terapéutico”.
Desde 2020, el EAMM investiga la Guerra de Malvinas a partir de sus objetos y las memorias de los veteranos y, dos años más tarde, comenzó a explorar el potencial de la práctica arqueológica para contribuir al bienestar emocional de los excombatientes. Esta experiencia de utilizar la arqueología con fines terapéuticos es pionera en Argentina y Latinoamérica.
Así, junto con los veteranos y con profesionales del Centro de Salud Mental dependiente del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, realizaron excavaciones en los campos de batalla de Pavón, Vuelta de Obligado y La Verde. En el documental puntualmente, el cineasta e integrante del equipo Alejandro Ravazzola eligió registrar la experiencia en el Fortín Miñana.
El documentalista explica a la Agencia: “Me interesaba registrar la camaradería que surge al momento de realizar estas campañas arqueológicas. Son experiencias que llevan mucho tiempo y, entre cosa y cosa, los veteranos y los investigadores charlan de la vida, se conocen e, incluso, comparten mates y asados. Hasta que, de pronto, encuentran una bala y se genera una adrenalina por el hallazgo y por entender qué sucedió en ese espacio”.
Landa añade: “Al trabajar en sitios donde hubo soldados, oficiales y tropas que convivieron y combatieron, esta experiencia pone al veterano de la Guerra de Malvinas en una situación de tender un lazo con sujetos históricos que atravesaron cuestiones similares a las de ellos”. Y continúa: “No hay empatía con una guerra para el que no la vivió. Entonces, muchos de ellos se consideran sujetos de excepción, es una especie de ‘¿cómo me vas a contar a mí esto si nadie más que un compañero de armas lo vivió?’. Entonces, en este proceso, el veterano se encuentra con huellas del pasado de gente que vivió algo similar y puede establecer un lazo de comprensión”.

Ravazzola, por su parte, cuenta que le resultó impactante ver el estrés postraumático que sufren los excombatientes. “Pasaron 44 años de Malvinas y uno no se imagina que muchos de ellos aún sufran depresión, tengan adicciones o desaparezcan durante semanas por motivos relacionados con los que les dejó la Guerra. Está bueno ver y registrar cómo la actividad arqueológica hace que ellos compartan, se rían, la pasen bien, hagan actividad física y estén en un lugar raro o anormal como un campo de batalla. Se genera un vínculo interesante”, describe.
El documental fue ganador del Concurso de Fomento de BA Filma a través del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires y se proyectará en Yunta Bar, perteneciente a Futuröck, el próximo 17 de octubre. Además, el 19 de octubre será proyectado en el Festival de Cine Nacional Leonardo Favio en Bolívar y, hacia fin de mes, será publicado en la plataforma BA Filma y quedará a disposición de todo público.

