Abono Aventura, un videojuego que fomenta el reciclaje, el compostaje y la educación ambiental

Creado por estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, será lanzado el 1° de diciembre.

El usuario encarnará al personaje Renato, que deberá identificar y recolectar residuos para hacer un compost. Créditos: Abono Aventura.
El usuario encarnará al personaje Renato, que deberá identificar y recolectar residuos para hacer un compost. Créditos: Abono Aventura.

En Argentina cada persona genera 1,15 kilos de basura por día, lo que representa unas 49.300 toneladas diarias y cerca de 18 millones de toneladas al año. Una de las principales respuestas que pueden darse para la gestión de estos residuos es el reciclaje, y a eso apunta “Abono Aventura”. Se trata de un videojuego creado por estudiantes de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora que explica y promueve el hábito del compostaje a niños y niñas de entre 8 y 12 años. Además, busca saciar uno de los aspectos de la Ley de Educación Ambiental Integral, que establece la incorporación de estas temáticas en las aulas a través de herramientas didácticas accesibles y atractivas. El videojuego será lanzado el próximo 1° de diciembre.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Martiniano Gorosito, coordinador y programador de Abono Aventura, cuenta: “Hablar de compostaje es hablar de una práctica doméstica concreta que reduce residuos, cierra ciclos y mejora la salud del suelo. Sin embargo, en la región persiste la percepción de que los desperdicios orgánicos son ‘basura’ y de que el compostaje es difícil, poco atractivo o que solo se puede hacer en grandes espacios. Mostrar, a través del videojuego, que buena parte de lo que se tira tiene valor, es clave para cambiar comportamientos. Buscamos transformar el proceso del compostaje domiciliario en una experiencia lúdica y narrativa”. Abono Aventura fue creado durante la materia Diseño Multimedia, bajo la tutoría de los profesores Sebastián Violante y Marcelo Ostres.

La historia parte de un vecino villano, llamado Don Basurín, que arroja grandes cantidades de residuos al suelo y Renato (guiado por el jugador), con la ayuda de su abuelo Bosco, debe identificar, recolectar y procesar residuos orgánicos para convertirlos en abono. El resultado se vuelve visible cuando las flores crecen en el jardín.

Además, los creadores Julieta Gil, Martiniano Gorosito, Enzo Gamarra y Daniel Martos parten de la premisa que las infancias pasan horas frente a las pantallas y hay que aprovechar ese tiempo para que aprendan. “A diferencia de contenidos pasivos, Abono Aventura plantea tareas interactivas, como reconocer, clasificar y proteger el compost; retroalimentación inmediata al ver la calidad del compost; y refuerzos emocionales, como el elogio de su abuelo y ver crecer plantas. El juego se apoya en la narrativa y la emoción: la relación con Bosco y la sensación de logro convierten la enseñanza en una experiencia memorable, lo que aumenta la probabilidad de que el niño repita la conducta fuera del juego”, detalla.

Créditos: Abono Aventura.
Créditos: Abono Aventura.

A su vez, el juego se vincula con la Ley de Educación Ambiental Integral al ofrecer una herramienta concreta, atractiva y accesible para trabajar contenidos ambientales en las aulas de nivel primario. “El videojuego combina aprendizaje y juego para enseñar sobre compostaje y gestión de residuos orgánicos, y convierte un tema complejo en una actividad práctica y lúdica. Además, está en desarrollo un sitio web complementario con guías y actividades para docentes, de modo que las escuelas puedan integrar la experiencia digital con prácticas reales de compostaje dentro o fuera del aula”, relata Gorosito a la Agencia.


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