
El muérdago es hemiparásito: se instala sobre un árbol y se conecta con un órgano llamado haustorio, que le permite extraer agua y sales minerales del huésped. “Hemi” no es un adorno: conserva clorofila y hace fotosíntesis, así que produce parte de sus azúcares, aunque el suministro de agua se lo “saca” al árbol. Por eso se lo ve como un arbustito siempreverde colgando de ramas, y se vuelve más evidente cuando el árbol pierde hojas en invierno.
La especie navideña clásica en Europa es Viscum album, y en América el nombre “muérdago” suele cubrir especies del género Phoradendron; en coníferas, los muérdagos enanos (Arceuthobium) pueden causar daños importantes.
Del beso al pegote
La pieza clave del ciclo es la viscina (viscin): una matriz adhesiva que envuelve la semilla y se estira en hilos pegajosos. Esa sustancia permite que la semilla quede “soldada” a la rama y, con humedad, pueda germinar y formar el haustorio. La Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes accedió a un estudio, publicado en PNAS Nexus, donde se describe a la viscina como un adhesivo celulósico con microfibrillas de celulosa organizadas dentro de una matriz sensible a la humedad; además muestra propiedades de adhesión activadas por humedad y su “dibujado” mecánico en fibras rígidas y pegajosas, con potencial para inspirar materiales adhesivos de base biológica.
El muérdago también exige una advertencia simple: no es para comer ni para “remedios caseros”. El Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos resume que se investigan extractos de muérdago en estudios clínicos, pero remarca debilidades metodológicas frecuentes y señala efectos adversos posibles. En intoxicaciones accidentales, pequeñas cantidades suelen causar sobre todo malestar gastrointestinal y rara vez cuadros graves, según evaluaciones toxicológicas y centros de toxicología.
En el sur de Chile y Argentina, el “muérdago” más citado es el quintral (Tristerix corymbosus), y su historia muestra por qué la ecología importa tanto como la química: la dispersión de semillas depende de animales concretos. Un estudio comparativo de 2024 sobre dispersión de Tristerix corymbosus en dos biomas, publicado en Plant Ecology, describe que cambian los dispersores y se evalúa la efectividad del proceso (dónde se depositan las semillas y qué pasa tras el paso digestivo). Si falta el dispersor, no hay pegado, no hay germinación y se corta la cadena.

