Según un nuevo estudio, sistemas de poda y cosecha mecanizada podrían aumentar rendimientos, reducir costos y mejorar la calidad exportable.

El dato surge de un trabajo al que accedió la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), realizado por la Estación Experimental Agropecuaria INTA Cerro Azul junto con la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig Ltda. La investigación siguió entre 2021 y 2024 la productividad y la fisiología del cultivo bajo manejo mecanizado y comparó cuatro sistemas: cosecha mecanizada en invierno, mecanizada en verano, semestral (invierno/verano) y cosecha manual tradicional.
Los ensayos comenzaron en 2021 por una demanda concreta del sector: medir qué efecto tiene la época de cosecha sobre la respuesta de la planta, tanto en producción como en crecimiento y desarrollo. El objetivo fue poner evidencia que mecanizar puede mejorar eficiencia, pero solo si el manejo no compromete rebrote y rendimiento.
Cuando el clima no acompaña, la máquina se detiene
Los resultados mostraron que, en años climáticamente normales, la cosecha mecanizada de verano logró los mayores rindes, con picos por encima de 14.600 kg/ha en 2021. Pero la variabilidad climática fue el límite duro y la sequía extrema de 2022 afectó a todos los sistemas, la cosecha manual mostró mayor estabilidad y la mecanizada estival no pudo realizarse por falta de rebrote. Con mejores condiciones hídricas, ese mismo esquema evidenció una recuperación rápida, un dato que no “salva” a la sequía, pero sí ordena decisiones.
En el desarrollo de la planta también hubo diferencias relevantes para la operación. Las cosechas mecanizadas anuales tendieron a generar brotes más vigorosos, de mayor altura y diámetro; las cosechas semestrales, en cambio, produjeron brotes más cortos y finos. Esa morfología importa porque menos tallos gruesos suele traducirse en un corte más simple para la maquinaria.
Otro eje central fue la adaptación de yerbales tradicionales —de baja densidad y ramas gruesas— a sistemas mecanizados. Se evaluaron cuatro tipos de rebaje: selectivo, parcial, sistemático al ras del suelo y sistemático a 50 centímetros. Los datos concluyeron que los rebajes severos, especialmente al ras del suelo, generaron pérdidas productivas importantes y no mostraron una recuperación suficiente en el período analizado. En cambio, los rebajes parciales y selectivos permitieron el ingreso de la maquinaria con mejores rendimientos y sin comprometer la producción.

