Innovaciones en la cosecha de yerba mate: el INTA revela claves para mejorar la eficiencia

Según un nuevo estudio, sistemas de poda y cosecha mecanizada podrían aumentar rendimientos, reducir costos y mejorar la calidad exportable.

Argentina controla cerca del 60 por ciento del mercado mundial de yerba mate. Créditos: Inta Informa.
Argentina controla cerca del 60 por ciento del mercado mundial de yerba mate. Créditos: Inta Informa.

El mate pasa de mano en mano como un acuerdo tácito: ronda, pausa, charla. Pero mientras la bombilla sigue en su altar cotidiano, en los yerbales del NEA se juega otra escena menos romántica y más decisiva: una máquina que entra en verano y, si el clima acompaña, puede empujar la producción a números récord. En Apóstoles, Misiones, un ensayo técnico registró que la cosecha mecanizada estival superó los 14.600 kilos por hectárea en 2021, el mayor rendimiento observado en cuatro años.

El dato surge de un trabajo al que accedió la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), realizado por la Estación Experimental Agropecuaria INTA Cerro Azul junto con la Cooperativa Agrícola de Colonia Liebig Ltda. La investigación siguió entre 2021 y 2024 la productividad y la fisiología del cultivo bajo manejo mecanizado y comparó cuatro sistemas: cosecha mecanizada en invierno, mecanizada en verano, semestral (invierno/verano) y cosecha manual tradicional.

Los ensayos comenzaron en 2021 por una demanda concreta del sector: medir qué efecto tiene la época de cosecha sobre la respuesta de la planta, tanto en producción como en crecimiento y desarrollo. El objetivo fue poner evidencia que mecanizar puede mejorar eficiencia, pero solo si el manejo no compromete rebrote y rendimiento.

Cuando el clima no acompaña, la máquina se detiene

Los resultados mostraron que, en años climáticamente normales, la cosecha mecanizada de verano logró los mayores rindes, con picos por encima de 14.600 kg/ha en 2021. Pero la variabilidad climática fue el límite duro y la sequía extrema de 2022 afectó a todos los sistemas, la cosecha manual mostró mayor estabilidad y la mecanizada estival no pudo realizarse por falta de rebrote. Con mejores condiciones hídricas, ese mismo esquema evidenció una recuperación rápida, un dato que no “salva” a la sequía, pero sí ordena decisiones.

En el desarrollo de la planta también hubo diferencias relevantes para la operación. Las cosechas mecanizadas anuales tendieron a generar brotes más vigorosos, de mayor altura y diámetro; las cosechas semestrales, en cambio, produjeron brotes más cortos y finos. Esa morfología importa porque menos tallos gruesos suele traducirse en un corte más simple para la maquinaria.

Otro eje central fue la adaptación de yerbales tradicionales —de baja densidad y ramas gruesas— a sistemas mecanizados. Se evaluaron cuatro tipos de rebaje: selectivo, parcial, sistemático al ras del suelo y sistemático a 50 centímetros. Los datos concluyeron que los rebajes severos, especialmente al ras del suelo, generaron pérdidas productivas importantes y no mostraron una recuperación suficiente en el período analizado. En cambio, los rebajes parciales y selectivos permitieron el ingreso de la maquinaria con mejores rendimientos y sin comprometer la producción.

La yerba mate, declarada infusión nacional en 2013, es mucho más que una bebida: es un pilar cultural y económico. En ese marco, las mejoras de productividad no son un detalle técnico aislado: impactan en una cadena que emplea a miles de familias rurales en el NEA y que depende, cada vez más, de decisiones finas para convivir con un clima que ya no siempre avisa.

Con todo, la mecanización es viable y puede mejorar la eficiencia de cosecha, pero exige ajustar época de corte y tipo de poda, y evitar intervenciones drásticas que deterioren la estructura del cultivo y, con ella, el rebrote.


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