
“Hay un despliegue sin precedentes de vigilancia masiva e invasiva sobre la afición que asiste a la Copa del Mundo. Los grandes eventos deportivos se están usando como la excusa perfecta para que aceptemos la vigilancia biométrica como algo cotidiano”, señaló la organización Derechos Digitales a través de sus redes sociales.
Por ejemplo, en las sedes de Boston, Miami y Atlanta, las personas ingresan al estadio sin un boleto físico o virtual. Ahora, es un software el que escanea el rostro de ese hincha para verificar la legalidad de la entrada y acceder a la tribuna. A su vez, ya no necesitan plataformas, tarjetas o dinero en efectivo para comprar comida o bebida dentro de la cancha. Con el mismo sistema, la cara del usuario funciona a modo de billetera. Aunque parece algo nuevo, China ya lo implementa en los supermercados de forma masiva desde 2019 bajo el lema “sonría para pagar”.

De la misma manera, desde Derechos Digitales advirtieron que hay herramientas capaces de interferir las señales de radio alrededor de los estadios para detectar información de los celulares cercanos. “Cuando la Copa del Mundo termine, toda esta red de espionaje e identificación masiva se quedará instalada de forma permanente en las ciudades, disolviendo la línea entre seguridad pública y control ordinario”, subrayaron.
Más política que nunca
Aunque la FIFA es una institución que en teoría tiene neutralidad política, su presidente Gianni Infantino forjó una relación de amistad con Donald Trump e incluso le entregó el primer “Premio de la Paz: El fútbol une al mundo” durante el sorteo del Mundial en Washington. Al mismo tiempo, Infantino había afirmado que no habría ninguna restricción y que todas las personas iban a poder ingresar a los países anfitriones del Mundial.

Lejos de facilitar el acceso, las autoridades estadounidenses realizaron controles exhaustivos hasta de redes sociales para detectar contenido considerado como “antiamericano” o “antisemita”. Además, impusieron restricciones fronterizas para la selección iraní y revocaron cientos de entradas que ya tenían asignadas sus hinchas. Asimismo, no pudieron ingresar al país el presidente de la Federación Palestina de Fútbol y Omar Abdulkadir, un árbitro de Somalia por “problemas con su verificación de antecedentes”.
Hasta los hinchas de Haití se vieron imposibilitados de entrar a Estados Unidos. Es más, su Selección tuvo que cambiar el diseño de la camiseta días antes del debut por orden de la FIFA. En el frente, la remera original tenía una imagen que rendía un homenaje al pueblo haitiano con la Batalla de Vertieres, clave en la independencia de 1804.

