Cómo son los países anfitriones del Mundial en ciencia y tecnología

Mientras que México impulsa la movilidad eléctrica soberana y Canadá lanzó una nueva estrategia de IA, Estados Unidos tiene un presidente negacionista.

Trump, Sheinbaum y Carney. Créditos: @Claudiashein.
Trump, Sheinbaum y Carney. Créditos: @Claudiashein.
5 minutos

Comenzó la edición número 23 del Mundial de Fútbol organizado por la FIFA. Por primera vez, el certamen tiene 48 equipos y se disputa en tres países distintos: Estados Unidos, México y Canadá. Luego de repasar los rivales de la Selección en la fase de grupos, donde todos tienen una estrategia nacional de inteligencia artificial e invierten más que Argentina en ciencia y tecnología (el gasto del PBI para el sector es 4 veces más en los casos de Argelia y Jordania, y 24 veces más en el de Austria), la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes analiza los casos de las naciones anfitrionas. Más allá del dinero que destinan para la investigación y la innovación en cada caso, los tres impulsan políticas diferentes: mientras que México promueve la movilidad eléctrica soberana y Canadá lanzó una nueva estrategia de IA, Estados Unidos tiene un presidente negacionista. 

De las tres naciones, la situación de Canadá probablemente sea la menos conocida. En este sentido, el país más ubicado al norte invierte 1,7 por ciento de su PBI en ciencia y tecnología. Aunque la cifra es menor a la que invierten las grandes potencias, la política canadiense tiene dos ejes bien marcados: la inteligencia artificial y la energía nuclear. En el caso de la IA, Canadá fue el primer país del mundo en adoptar una estrategia nacional en 2017. Sin embargo, casi diez años después, el primer ministro Mark Carney modificó el rumbo trazado y le dio una nueva orientación política. Bajo el lema “Inteligencia Artificial para todos”, el gobierno nacional apunta a la soberanía tecnológica y la confianza pública. 

En este aspecto, los pilares en los cuales se basa son infraestructura propia, capacitación, desarrollo de tecnologías que favorezcan a los trabajadores, impulso a las empresas específicas del sector y alianzas globales con socios de confianza. “La IA ya está aquí. La pregunta es si mejorará la vida de todos los canadienses o si beneficiará solo a unos pocos”, sostuvo Mark Carney el 4 de junio, durante el lanzamiento de la nueva estrategia. 

En relación a la energía nuclear en Canadá, genera alrededor del 14 por ciento de la electricidad del país, el doble de lo que se produce en Argentina. A nivel nacional operan 17 reactores y en la actualidad es uno de los líderes en Reactores Modulares Pequeños (SMR, por sus siglas en inglés). Mientras el gobierno canadiense aspira a modernizar sus instalaciones y apuesta por este modelo de muchos reactores chicos, el gobierno de Javier Milei paralizó la construcción del CAREM, el SMR argentino, destruyó la política nuclear impulsada hasta diciembre de 2023 y se subordinó a las órdenes de Estados Unidos.

Baja inversión y grandes iniciativas

A pesar de tener una presidenta licenciada en física y con estudios de posgrado en ingeniería energética, la inversión de México en ciencia y tecnología durante 2026 oscila el 0,17 por ciento del PBI, la cifra más baja de los tres anfitriones y cerca del 0,14 que invierte la argentina de Milei. No obstante, la meta es alcanzar el 0,5 para 2030. 

Aun así, el gobierno mexicano tiene al menos tres iniciativas vinculadas al sector que apuntan a la soberanía tecnológica y al desarrollo nacional. En primer lugar, el desarrollo del primer auto eléctrico diseñado y fabricado en territorio local: Olinia, un minivehículo de bajo costo que puede cargarse en un enchufe convencional

Las otras dos banderas que levanta Sheinbaum son Kutsari y Coatlicue. Mientras que Kutsari apunta a generar nuevos diseños de semiconductores y consolidar las capacidades de fabricación a escala industrial, Coatlicue es una supercomputadora que será desarrollada en México. En este sentido, su capacidad de cálculo equivaldrá a 375 mil computadoras tradicionales en simultáneo y se ubicará entre las 10 mejores del mundo. El objetivo es fortalecer las capacidades científicas y atender problemáticas nacionales vinculadas a salud, energía, inteligencia artificial y cambio climático.

El Milei norteamericano

Tras asumir en enero de 2025 el segundo mandato, Donald Trump comenzó su cruzada contra la ciencia pública y las universidades. Aunque las medidas más conocidas fueron la salida de la OMS y del Acuerdo de París (un tratado internacional sobre el cambio climático), el gobierno se caracterizó por despidos, recortes presupuestarios, eliminación de información, censura a publicaciones científicas sobre temas vinculados al género, y suspensión de proyectos en curso

En este sentido, algunos de los organismos más afectados fueron la Administración de Alimentos y Medicamentos, los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) y los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Al igual que en Argentina, las políticas de Trump contra el sector se tradujeron en fuga de cerebros. Por primera vez, Estados Unidos no fue receptor de científicos de otras latitudes, sino que los expulsó hacia otros países.

A pesar de este panorama, la inversión de Estados Unidos en ciencia y tecnología en relación a su PBI durante 2026 continúa siendo una de las más altas en el mundo: 3,45 por ciento. Además de las empresas tecnológicas vinculadas a la inteligencia artificial, la apuesta norteamericana está en la carrera espacial que disputa con China.  

Dos activistas contra un negacionista

Si hubiera que armar un partido en relación al cambio climático, Sheinbaum y Carney jugarían contra Trump. Mientras que el presidente estadounidense es un ferviente negacionista y dice que no existe el calentamiento global, la líder de México y el líder canadiense participaron de diferentes organismos vinculados a la ONU. 

En este aspecto, la máxima mandataria mexicana se incorporó hace 19 años al Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), un equipo de expertos que evalúa los impactos de este fenómeno. Por su parte, el primer ministro de Canadá fue enviado especial de las Naciones Unidas para la Acción Climática y las Finanzas.

Aunque en inversión en ciencia y tecnología Estados Unidos gana por varios goles, ni siquiera se presenta al partido del cambio climático.


¿Te gustó esta noticia? ¡Compartila!
Scroll al inicio