
“Al observar el escenario global se comprendió que los países dependientes de tecnologías extranjeras se vuelven más vulnerables, como se vio en la pandemia de covid 19. Por lo tanto, es importante contar con un plan basado en la autonomía y soberanía del país. Aunque la Estrategia establece metas ambiciosas, también son viables”, destacó la ministra Luciana Santos en un encuentro de la Sociedad Brasileña para el Progreso de la Ciencia (SBPC).
Los ejes de la nueva estrategia de Brasil se basan en la inteligencia artificial, la informática avanzada, las tecnologías digitales, los semiconductores, la salud, la defensa y la transición energética. Considerados como sectores estratégicos, el propósito es reducir la dependencia tecnológica externa, ampliar la capacidad industrial nacional y generar empleos calificados.
Al mismo tiempo, el documento también refuerza el vínculo entre las universidades, los institutos de investigación públicos y las empresas privadas para acercar a la producción científica y la actividad económica. De este modo, el gobierno recoge las peticiones que hizo la SBPC a todos los candidatos para las elecciones presidenciales.
En medio del clima electoral (el 4 de octubre se celebrarán los comicios presidenciales), el objetivo de Lula es aprobar en el Congreso una Ley que blinde la Estrategia y le otorgue previsibilidad no solo al plan, sino a toda la comunidad científica. En esta línea, el presidente destacó la inversión de 55 mil millones de reales que realizó en los últimos tres años destinados al Fondo Nacional para el Desarrollo Científico y Tecnológico. A su vez, celebró algunos logros cosechados en los últimos años, como la vacuna brasileña contra el dengue, el primer ómnibus eléctrico nacional y las pruebas para predecir el cáncer de mama.

