Reactor nuclear RA-10: el gobierno anunció su funcionamiento en 2027 con más dudas que certezas

La noticia llegó en un contexto marcado por el desfinanciamiento del sector, el ataque a sus trabajadores y la paralización del CAREM.

Créditos: las principales autoridades del sector nuclear posan junto al cartel del RA-10. Créditos: argentina.gob.ar
Créditos: las principales autoridades del sector nuclear posan junto al cartel del RA-10. Créditos: argentina.gob.ar
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El gobierno nacional anunció que el RA-10 se pondrá en marcha en 2027. Gracias a este reactor nuclear, se espera que Argentina produzca diferentes radioisótopos para elaborar productos y prestar servicios destinados a la salud, la industria, la ciencia y la tecnología. En principio, la capacidad prevista superará la demanda interna proyectada, por lo que se espera que el excedente sea exportado e inserte al país en un mercado que tiene pocos proveedores. Sin embargo, para desarrollar la producción a escala comercial, las autoridades advierten que es necesario tener una planta aparte. Por eso, la Secretaría de Asuntos Nucleares definió un modelo que incorporará capitales privados para construir la planta y manejar las actividades comerciales asociadas al RA-10. No obstante, destaca un comunicado emitido por el gobierno, “el Estado Nacional mantendrá la conducción estratégica del sector, mientras la regulación y la fiscalización continuarán bajo la órbita de la Autoridad Regulatoria Nuclear”. Un anuncio que, como resultado, ofrece más interrogantes que soluciones y que omite un aspecto central: el 80 por ciento del reactor había sido construido durante el gobierno anterior.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, el exvicepresidente de la Comisión Nacional de Energía Atómica, Diego Hurtado, destaca: “El anuncio es puro oportunismo electoralista, descubrieron que la energía nuclear impacta en la opinión pública y entonces salen a dibujar algo que ya venía ocurriendo. El RA-10 se tendría que haber puesto en marcha durante 2025”.

A su vez, el investigador del Conicet advierte que las supuestas inversiones millonarias que se esperan en dólares todavía no se concretaron. En este sentido, no es lo mismo formar una empresa mixta con capitales nacionales que con capitales extranjeros. Hurtado lo plantea en estos términos: “Aunque hablan de inversiones comprometidas, todavía no tienen nada, pero lo anuncian igual. Son dos mundos completamente diferentes si las inversiones son de acá o de afuera. La realidad es que vienen con un atraso de dos años. Mientras tanto, tapan el atraso salarial, la paralización del CAREM y el desarrollo del ACR-300”.

Por otro lado, la continuidad del reactor multipropósito de investigación RA-10 por sobre el reactor modular pequeño CAREM (capaz de generar energía eléctrica) también incluye al rol de Estados Unidos y el lugar que ocupa Argentina en el tablero geopolítico. Al respecto, Hurtado reflexiona: “Para el Departamento de Estado de EE.UU., Argentina no puede desarrollar reactores modulares pequeños. Quedarse con los reactores multipropósitos como premio consuelo no alcanza para desarrollar un plan nuclear”. 

Para qué servirá el RA-10

Se espera que el RA-10 produzca radioisótopos utilizados en medicina nuclear como el molibdeno-99, el lutecio-177 y el iridio-192, que se utilizan para diagnóstico de imágenes y tratamientos oncológicos. En este sentido, la capacidad proyectada de producción de molibdeno-99 equivale aproximadamente al 20 por ciento de la demanda mundial actual, lo que posicionará al país entre los principales proveedores internacionales de este radioisótopo.

A su vez, el reactor también producirá silicio dopado por transmutación neutrónica, un insumo central para la fabricación de semiconductores de alta potencia que se utilizan en aplicaciones industriales, sistemas eléctricos, energías renovables y transporte. Incluso, brindará servicios de irradiación, ensayo de materiales, y permitirá realizar análisis por activación neutrónica (una técnica de alta precisión que determina cuántos elementos químicos componen una muestra y en qué cantidad) para aplicaciones científicas, tecnológicas e industriales.

Ahora bien, el anuncio celebratorio por parte del Poder Ejecutivo se da en el marco del cientificidio, que en el sector nuclear incluye renuncias, despidos, retiros voluntarios, sueldos muy atrasados respecto a la inflación y un recorte presupuestario del 45 por ciento desde 2023 para la Comisión Nacional de Energía Atómica. Al mismo tiempo, aunque el gobierno cambió su política discursiva y ahora habla de soberanía, los condicionamientos de Estados Unidos y los acuerdos firmados en materia energética ponen un manto de duda sobre la puesta en marcha del RA-10 y la paralización del pequeño reactor modular CAREM.

El proyecto del RA-10 comenzó en 2010 bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Aunque tuvo altibajos, el avance del reactor nuclear superaba el 80 por ciento de la obra hacia el fin del gobierno anterior. De hecho, el objetivo era que entrara en operaciones durante 2025. Sin embargo, los funcionarios de La Libertad Avanza dijeron que las instalaciones estaban al 50 por ciento y destacaron como un logro algo que deberían haber inaugurado hace dos años.


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