
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, la directora de Salud Sexual y Reproductiva de la provincia de Buenos Aires, Estela Sánchez, subraya: “Esto es algo que la ultraderecha afirma ferozmente en todo el mundo. La caída en la cantidad de nacimientos no es algo que pasa solo en Argentina, sino que se trata de una cuestión global. Imaginate que quien vincula a los pañuelos verdes con la tasa de natalidad es un presidente misógino que ni él ni su hermana tuvieron hijos. Por lo tanto, copia y pega lo que viene de Estados Unidos”.
Más allá de la cuestión ideológica y la batalla cultural, las cifras oficiales también contradicen al presidente. Según las estadísticas, la caída en la tasa de natalidad en Argentina comenzó en 2014. En ese año se registraron 777.012 nacidos vivos. En 2020, último año sin aborto legal, ese número cayó un 31 por ciento y se ubicó en 533.299. En 2024, tres años después de la implementación de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, hubo 413.135 nacimientos. Por ende, si se toman en cuenta las cifras en los últimos diez años, la caída es del 47 por ciento.
A nivel nacional, gracias a un pedido de acceso a la información que realizó el medio ADNSUR, el ministerio de Salud informó que entre enero de 2021 y diciembre de 2024 se registraron 314.492 abortos, un promedio aproximado de 78 mil por año. Sin embargo, esa cifra es cinco o seis veces menor al estimado de abortos clandestinos que se realizaban cada año cuando no había Ley. En este punto, Sánchez subraya que fueron las políticas públicas vinculadas a salud sexual y reproductiva las que permitieron bajar los números.
“La aprobación del Programa Nacional de Salud Sexual y Procreación Responsable en 2002 marcó un antes y un después. A eso le siguió la Ley de Educación Sexual Integral en 2006, la aparición de nuevos métodos anticonceptivos como el implante subdérmico en 2014, y el Plan Nacional de Prevención del Embarazo no Intencional en la Adolescencia (Plan ENIA) en 2017. Todo esto fue dando resultados y nos permitió decidir sobre si queremos tener hijos o no”, explica la especialista.
A lo largo de más de 30 meses de gestión, el gobierno nacional se encargó de atacar todas las políticas vinculadas a los derechos sexuales y reproductivos. Por ejemplo, además de arremeter contra la ESI, la cartera sanitaria disolvió el Plan ENIA, que marcó un hito en el campo de las políticas públicas vinculadas a la salud y los derechos en Argentina y en América Latina. De acuerdo a los datos disponibles, entre 2019 y 2022 el ENIA evitó más de 93 mil embarazos adolescentes no intencionales.
Lejos de señalar al aborto legal como el culpable, un informe del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) advierte que no solo las personas deciden tener menos hijos, sino que también “muchas no encuentran las condiciones necesarias para concretar sus deseos reproductivos”. De hecho, según el estudio, el 57 por ciento de las personas de entre 18 y 45 años todavía no alcanzó la cantidad de hijos que desearía tener si no existieran limitaciones de ningún tipo.
“Frente a la idea extendida de que las personas no quieren tener hijos o hijas, ese deseo continúa presente en una proporción significativa de la población”, resaltaron desde UNFPA. En este aspecto, las condiciones económicas y de cuidado explican el 62 por ciento de los casos en los que las personas tuvieron menos hijos de los deseados. Mientras que el modelo de dos hijos se sostiene como ideal, solo 2 de cada 10 mujeres de entre 18 y 24 años manifestaron que no desean ser madres.

