Qué es El Niño y cómo se preparan las provincias argentinas ante su llegada

Todos los pronósticos coinciden en que aumentarán las precipitaciones, las tormentas severas y crecerán los ríos.

Argentina será uno de los países que sufra el impacto de El Niño. Créditos: Lucía Merle.
Argentina será uno de los países que sufra el impacto de El Niño. Créditos: Lucía Merle.
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Todos los organismos dedicados a la meteorología coinciden en la llegada de El Niño. Este fenómeno se caracteriza por el calentamiento del agua superficial en el Océano Pacífico y hace que el agua cálida se mueva desde la parte asiática hacia la parte americana. Entre otras consecuencias, aumentará la probabilidad de olas de calor, sequías, tormentas severas y otros fenómenos extremos en diferentes lugares del planeta. En el caso de América del Sur en general y Argentina en particular, se espera que se eleven las precipitaciones, se registren temperaturas por encima de la media, y crezcan los ríos.

Para dimensionar el impacto que podría tener en el país, la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes dialogó con el meteorólogo Juan Augusto Díaz: “Se estima que la zona de Entre Ríos, Corrientes y Misiones sea la más afectada con más lluvias, precipitaciones y acumulados mucho más intensos. Es decir, no solo se espera que caiga más agua en menos tiempo, sino que lloverá más, lo que se traducirá en más humedad. La persistencia de este fenómeno puede provocar inundaciones de períodos más largos”. 

En lo que respecta a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el conurbano bonaerense y La Plata, el especialista agrega: “Si bien esperamos que sea más húmedo y con mayores precipitaciones, las anomalías que están calculadas en los últimos Niños es de 50 milímetros por encima de lo normal. A priori, esto no debería generar un exceso hídrico que complique demasiado. Por lo tanto, no estamos frente a una crisis hídrica en nuestra región. Sin embargo, esto no quita que pueda haber inundaciones en zonas puntuales”.

Reducir los impactos

Diferentes provincias ya presentaron estrategias orientadas a la mitigación y la respuesta rápida. Por cantidad de habitantes, extensión e inversión, el plan más importante es el de la provincia de Buenos Aires. En este aspecto, el gobierno destinará más de 530 mil millones de pesos para “prevención del riesgo hídrico en ciudades” y “adaptación productiva a extremos climáticos”. De esta manera, la estrategia incluye más de 140 intervenciones para mejorar el drenaje del agua, las defensas costeras y la infraestructura hidráulica. A su vez, en colaboración con los municipios, realizará trabajos de limpieza y mantenimiento de arroyos, reparaciones de caminos y accesos anegados. 

Entre Ríos, rodeada por arroyos, el río Uruguay y el río Paraná, es una de las provincias qué más riesgo tiene. Por eso, el gobierno provincial apuesta a Defensa Civil para coordinar con los municipios acciones vinculadas a la prevención y a la concientización. Tal es el nivel de preocupación que la Federación Agraria provincial quiere trasladar a casi medio millón de animales que se encuentran en islas y terrenos inundables

En el caso de Santa Fe, el gobierno anunció la creación de un fondo específico de 10 mil millones de pesos para atender de manera inmediata las emergencias que provoque El Niño. Al mismo tiempo, junto a Santiago del Estero y Chaco implementaron un comité para coordinar acciones sobre cuencas compartidas. Incluso, la Universidad Nacional del Nordeste sugirió que los municipios de la región realicen tareas preventivas de “bajo costo y alto impacto, como la limpieza sistemática de desagües pluviales, la desobstrucción de canales y el mantenimiento de las defensas costeras.

Un plan sin pies ni cabeza

Además de las acciones provinciales, el gobierno nacional aprobó su Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. En principio, el documento incluye ocho jurisdicciones críticas: Corrientes, Chaco, Misiones, Formosa, Entre Ríos, Santa Fe, la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Además, propone el monitoreo técnico permanente, mapas temáticos de peligrosidad, mecanismos de alerta anticipada y reuniones de articulación en territorio. 

Lo paradójico es que para todas las acciones se requiere de organismos de ciencia y tecnología con presupuestos adecuados y profesionales con buenos salarios. Incluso, el documento nombra al Servicio Meteorológico Nacional y al Instituto Nacional del Agua. Sin embargo, el organismo argentino que estudia la meteorología tiene el presupuesto más bajo de los últimos 20 años, perdió más de 300 trabajadores en 2 años y medio, y hasta deja estaciones sin monitorear por falta de personal. A su vez, la principal institución argentina encargada de la política hídrica perdió más del 35 por ciento de su personal y pasó de ser un organismo descentralizado a depender del ministerio de Economía.


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