
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, Rodolfo Kempf, trabajador de la CNEA, detalla: “Hay despedidos en todos los centros atómicos del país, incluso hasta en el predio donde está el reactor Carem. En este caso, la salida de los trabajadores impacta en la pérdida de capacidades para mantener la obra. Ayer protestamos en el edificio central y vino la Gendarmería a sacarnos a palazos de un pasillo mientras exigíamos respuestas al presidente del organismo. Eso no se vio ni en la dictadura. Hasta el momento, nadie relevante dio la cara”.
Para tomar dimensión del desguace, el presupuesto de la CNEA se redujo un 45 por ciento en los últimos tres años y su inversión está en niveles inferiores a los que tenía en 2009. A su vez, según el grupo economía.política.ciencia, los salarios perdieron un 32 por ciento desde noviembre de 2023. Si se tiene en cuenta todo el sector nuclear, que incluye a empresas como Dioxitek y Nucleoeléctrica, el sector perdió casi mil trabajadores desde el inicio de la gestión libertaria.
Quienes se manifestaron en la sede central de la CNEA fueron sus trabajadores, que realizaron un acto para rechazar los despidos y exigir la reincorporación. “Estos despidos son un golpe al corazón del plan nuclear argentino. Si quieren despedir gente, que echen a los 250 ñoquis que dejó Adorni, pero no a científicos, profesionales y técnicos altamente capacitados que se encuentran al servicio del desarrollo tecnológico y científico de nuestro país”, expresó Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE, a través de sus redes sociales.

Aunque el gobierno dijo que se trataban de despidos relacionados a sectores administrativos, fue echada de su trabajo la única persona que operaba un microscopio bajo normas ISO en el Centro Atómico Constituyentes. “Esperamos revertir la medida adoptada por las autoridades sobre la base de buenos argumentos y con la firmeza que vienen teniendo los trabajadores”, resalta Kempf.
Para el trabajador de la Comisión Nacional de Energía Atómica, detrás de los despidos está la intención de privatizar distintas funciones que hace el organismo. “Esta desarticulación es potenciada por el gobierno con el traspaso de cuadros técnicos a empresas privadas, fundamentalmente de capitales estadounidenses”, asegura Kempf, quien también es docente universitario. Y agrega: “Se trata de un plan de vaciamiento, desarticulación y de complementariedad con Estados Unidos, más que un rol de súbdito. Además de ser antisoberano, este plan no nos lleva a ninguna senda de desarrollo. Por el contrario, nos hunde en el fondo del mar”.

