Meta, no te metas: las redes sociales y la inteligencia artificial definen el balotaje en Brasil

Lejos de ser neutrales, los algoritmos de las plataformas distribuyen noticias falsas, crean contenidos con IA, y deciden qué mostrar y qué ocultar.

Cientos de brasileños realizaron una protesta frente a la sede de Meta en San Pablo para denunciar la “interferencia sistemática de las big tech en la elección”. Créditos: Paulo Pinto / Agencia Brasil.
Cientos de brasileños realizaron una protesta frente a la sede de Meta en San Pablo para denunciar la “interferencia sistemática de las big tech en la elección”. Créditos: Paulo Pinto / Agencia Brasil.
5 minutos

El domingo 25 de octubre se realizará el balotaje en Brasil entre Lula da Silva y Flavio Bolsonaro. Además de definirse el futuro del gigante latinoamericano, la elección tiene un condimento especial. Por primera vez, los dueños de las redes sociales y la inteligencia artificial son los protagonistas de la contienda. El uso de las plataformas para ganar los comicios no es algo nuevo, ya que se utiliza desde hace más de una década. Sin embargo, la particularidad es que ahora son las propias aplicaciones las que generan contenido hecho con IA, difunden noticias falsas y deciden qué mostrar y qué ocultar, para favorecer a uno de los candidatos. Más allá de la afinidad de los magnates tecnológicos con las políticas que promete el hijo de Bolsonaro, la intervención de Meta y X también se enmarca en las regulaciones que impulsó Lula con monitoreos, multas y hasta bloqueos. 

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, Mariano Orlando, comunicador social y especialista en redes sociales, analiza: “La gran diferencia de esta elección es que la circulación de contenidos a través de las redes sociales no es transparente y no tenemos información sobre cómo funcionan los algoritmos. No sabemos qué cosas priorizan las redes. Hasta Meta tuvo que asumir su responsabilidad y decir que hubo errores en la circulación de las publicaciones de Lula. Aunque argumentaron que se trataba de una falla técnica, hay una corporación que toma decisiones para torcer el rumbo de una elección”.

Ya no solo se trata de construir noticias falsas, de gastar dinero en granjas de bots o de perfilar a los votantes para individualizar la comunicación y que cada elector reciba un posteo distinto de acuerdo a sus gustos, intereses y deseos. En este caso, los dueños de las redes sociales y de las empresas de inteligencia artificial intervienen de forma explícita y utilizan todas sus herramientas para crear contenido, aumentar las visualizaciones de determinados actores y disminuir la de otros.

Uno de los casos más resonantes es el del influencer bolsonarista Nikolas Ferreira, quien se convirtió en el diputado más votado de la historia de Brasil. Solo en Instagram, el legislador tiene casi 25 millones de seguidores. A través de sus redes sociales, Ferreira publicó un video donde asociaba a Lula da Silva con contenido sexual para niños y adolescentes. En este caso, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) le dio 24 horas para eliminarlo, pero el contenido ya se había viralizado. 

Incluso, la situación fue todavía más lejos. “Cuando Ferreira lanzaba un video, las redes sociales explotaban. Aunque la derecha tiene un mejor manejo de las plataformas, los números no tenían sentido. Las publicaciones que hacía tenían más alcance que las de Messi, quien tiene 492 millones de seguidores más en Instagram”, detalla Orlando. 

Como si fuera poco, Facebook e Instagram mostraban como “sugerencias” las propagandas electorales publicadas en el perfil oficial de Ferreira para los usuarios que no lo seguían en las redes sociales. Lejos de ser una maniobra inocente, la jugada incumplió con una norma del TSE. En este aspecto, ya en 2019 el Tribunal advertía que los algoritmos de las plataformas no pueden entregar propaganda electoral a través de recomendaciones.

Además del rol de las redes sociales, la creación de perfiles hiperrealistas hechos con inteligencia artificial en favor de Flavio Bolsonaro marcan el pulso de hasta dónde llega la tecnología. Es el caso de Julia Cortez, quien reproducía el estereotipo de una mujer joven y rubia que bailaba cerca del candidato a presidente a días del balotaje. Ese perfil llegó a medio millón de seguidores en Instagram. Además de difundir ideas vinculadas al bolsonarismo, su página se dirigía a contenido erótico pago a través de Telegram.

Para el especialista en redes sociales, la creación de este tipo de figuras que conquistan a posibles votantes de Bolsonaro se vincula con la visión del mundo que tiene la extrema derecha. “Los libertarios hacen lo que quieren en las redes y para ellos vale todo. Mientras tanto, del otro lado aplican una política más regulada y juegan con un pie en el freno. Por eso terminan perdiendo en la lógica de las redes sociales, porque la derecha no tiene escrúpulos ni límites a la hora de usar las plataformas para ganar las elecciones”, destaca.

Lejos de ser una excepción, la intervención de las grandes plataformas tecnológicas en los procesos electorales parece ser la nueva normalidad. En este sentido, el próximo foco será sobre Argentina y los comicios presidenciales que se celebrarán durante 2027. Con un presidente que utiliza inteligencia artificial para simular imágenes reales, influencers libertarias hechas con IA y proyectos de Ley que podrían alterar la libertad de expresión, no sería extraño que los magnates jueguen su partido y también inclinen la cancha.  


¿Te gustó esta noticia? ¡Compartila!
Scroll al inicio