
Generalmente, el foco sobre lo que generan las redes sociales está puesto en la cantidad de horas que las personas habitan el espacio digital. En este caso, las investigadoras de la UNLP María Laura Alzúa, Azul Menduiña y Milagros Onofri quisieron observar cuáles son las interacciones que pueden afectar la salud mental. Así, dividieron un grupo de 500 estudiantes ingresantes en dos. El equipo tratado leyó cinco escenarios hipotéticos y realistas inspirados en dinámicas comunes de las redes sociales: publicar contenido y no recibir reacciones, recibir comentarios negativos, ver contenido altamente idealizado, encontrarse con un video generado por inteligencia artificial sobre uno mismo, y ser ignorado por amigos. Por su parte, el grupo de control fue expuesto a escenarios completamente neutrales, como un tutorial de cocina o un anuncio publicitario.
Inmediatamente después de la intervención, las investigadoras evaluaron a los participantes con el State-Trait Anxiety Inventory (STAI), una de las escalas más reconocidas y validadas a nivel internacional para medir la ansiedad. Los resultados indicaron que la exposición a los escenarios negativos aumentó los niveles de ansiedad de manera significativa respecto al grupo de control. Lo llamativo del estudio es que los efectos se generaron frente a situaciones que fueron breves y completamente hipotéticas.
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, María Laura Alzúa, subdirectora del Cedlas y coautora de la investigación, plantea: “La motivación de realizar este estudio es generar evidencia sólida para el debate sobre cuán problemática es la interacción excesiva en redes sociales por parte de los adolescentes”. Y agrega: “En el libro ‘La generación ansiosa’, el autor Jonathan Haidt atriubuye el aumento de síntomas de ansiedad y depresión en adolescentes a la interacción abusiva en redes sociales. Él presenta correlaciones al respecto y nosotras quisimos realizar este experimento que nos permitió establecer una relación entre la exposición a una situación agresiva en las redes y los indicadores de aumento de ansiedad”.
Contrario a lo que revela gran parte de la evidencia científica hasta el momento, las investigadoras observaron que el impacto emocional es mayor en los hombres que en las mujeres analizadas. Como hipótesis, plantean que ellas podrían estar más acostumbradas a este tipo de experiencias en redes sociales y, por eso, partir de niveles de ansiedad más altos o reaccionar con menor intensidad frente a situaciones que forman parte de su vida digital cotidiana.
El estudio también detalla que el escenario actual es de una hiperconexión constante. El 60 por ciento de los encuestados reporta pasar más de cuatro horas diarias en redes sociales durante los días hábiles. Además, el 28 por ciento supera las seis horas en días hábiles y el uso crece durante los fines de semana.

