Hashimoto: qué dice la ciencia sobre la enfermedad de tiroides y las dietas de moda

En redes sociales se multiplican recomendaciones nutricionales. Un repaso sobre el consenso de los expertos a la fecha.

La glándula tiroides se ubica en la base del cuello y tiene forma de mariposa (imagen: adntro.com)
La glándula tiroides se ubica en la base del cuello y tiene forma de mariposa (imagen: adntro.com)
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La tiroiditis de Hashimoto (TH) es una de las enfermedades autoinmunes más frecuentes. Al ser tan usual, hay información en redes sociales que apunta a tratarla mediante intervenciones en la alimentación. Influencers con una gran comunidad de seguidores recomiendan retirar de la dieta nutrientes como el gluten y los lácteos. Desde la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes recorremos las evidencias y consensos presentados por la comunidad científica.

Según la Sociedad Argentina de Endocrinología y Metabolismo (SAEM), el sistema inmune ataca a la glándula tiroides, ubicada en la base del cuello. Esto causa inflamación, destrucción y cicatrización del tejido, y se puede manifestar por la presencia de los anticuerpos antitiroideos que alteran la función glandular en diferentes grados. Es más frecuente en mujeres entre 30 y 60 años, aunque puede ser detectada a cualquier edad. Aunque los factores genéticos son los más importantes en el desarrollo de la TH, ante la presencia de factores ambientales, el sistema inmune produce anticuerpos contra el tejido tiroideo.

¿Funciona abandonar el gluten y los lácteos?

Karolina Osowiecka y Joanna Myszkowska-Ryciak, dos investigadoras polacas, revisaron la evidencia disponible y publicaron un artículo en la revista Nutrients. Encontraron tres estudios sobre dieta sin gluten y los resultados son heterogéneos. En algunos casos se observó una reducción de los anticuerpos que atacaban a la tiroides, mientras que en otros no hubo cambios. Por ejemplo, un estudio de seis meses encontró una reducción significativa de ambos anticuerpos con dieta sin gluten, mientras que otro estudio de doce meses encontró principalmente una reducción de una de las hormonas tiroideas, sin diferencias claras en los anticuerpos.

Por otra parte, en el mismo artículo, las científicas señalan un estudio de mujeres con TH y sensibilidad al gluten no celíaca. En ese trabajo habían analizado un grupo que continuó con el consumo de gluten y que presentó menores cantidades de anticuerpos que atacaban a la glándula en comparación con el grupo que dejó de lado este nutriente. Debido a esto, las científicas señalan que no hay evidencia suficiente para justificar una dieta sin gluten en todas las personas con TH. Las autoras señalan además la posición de expertos que consideran injustificada la eliminación del gluten cuando no existe una indicación médica como celiaquía o alergia al trigo.

Respecto del consumo de lácteos, las científicas polacas encontraron un trabajo que analiza a pacientes con TH e intolerantes a la lactosa. En ellos, la dieta sin lácteos redujo la producción de una de las hormonas tiroideas. Los autores plantean que la intolerancia a la lactosa se asocia con problemas gastrointestinales y malabsorción, lo que podría hacer que determinadas personas necesiten dosis mayores de medicación. Sin embargo, la revisión señala que no hay evidencia de que eliminar la lactosa sea beneficioso para todas las personas con TH.

También hay estudios que apuntan a excluir o reducir de la dieta carbohidratos y yodo. Nuevamente, no hay evidencia de que esto beneficie de alguna manera a las personas con TH.

Uno de los estudios analizados en el artículo de Nutrients fue realizado en mujeres con obesidad y TH. En él se comparó una dieta hipocalórica de un promedio de 1500 calorías al día con la misma restricción calórica más una eliminación individualizada de alimentos.

Ambos grupos perdieron peso y disminuyeron el porcentaje de grasa corporal, pero el grupo que además eliminó determinados alimentos obtuvo una reducción significativamente mayor.

Además, en ese estudio, la reducción de peso y de tejido adiposo se correlacionó con aumentos de las hormonas tiroideas y disminución de los anticuerpos que atacan a la glándula. Aunque suene alentador, esto no demuestra que una dieta determinada sea la cura para la TH. El estudio combina restricción calórica con eliminación de alimentos y suplementación con selenio y zinc, por lo que es imposible atribuir el efecto exclusivamente a la eliminación de alimentos.

En resumen, no hay una dieta para TH demostrada, pero una alimentación que favorezca un peso saludable puede ser beneficiosa. Algunas restricciones específicas muestran resultados prometedores en algunos pacientes. Sin embargo, todavía no existe evidencia suficiente para recomendarlas universalmente.

La levotiroxina continúa como tratamiento recomendado

La TH atraviesa diferentes etapas clínicas. En la hashitoxicosis, los pacientes presentan un exceso de hormonas tiroideas debido al comienzo de la destrucción de la glándula. En el eutiroidismo hay anticuerpos que atacan a la glándula y se manifiestan alteraciones que pueden detectarse mediante una ecografía, pero la tiroides produce niveles normales de hormonas. En el hipotiroidismo manifiesto hay niveles bajos de la hormona T4.

Según un artículo publicado en los archivos del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH), cuando la TH deriva en hipotiroidismo manifiesto, se recomienda la administración de levotiroxina, que es una versión sintética de la hormona tiroidea T4. La revisión indica que tratar esto se asocia con menor riesgo de infarto, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y mortalidad cardiovascular.

Un dato interesante es que es complicado lograr un ajuste perfecto del tratamiento. En un estudio con más de 160 mil pacientes, al medir los niveles de hormona tiroidea, más del 10 por ciento presentaba sobretratamiento, mientras que en cerca del 30 por ciento de los pacientes tratados la medicación era insuficiente. Es importante señalar que, tanto el exceso como el déficit de tratamiento, se asociaron con riesgos cardiovasculares.

Más allá de los consejos que lleguen a través de redes sociales e influencers con comunidades populosas, es importante entender que, contra las enfermedades de la glándula tiroides, lo mejor es consultar con un especialista en endocrinología.


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