El streaming del Conicet que convierte a la Patagonia en laboratorio a cielo abierto

Cámaras remotas alimentadas por el Sol y baterías registran, día y noche, la temporada reproductiva del pingüino de Magallanes en Isla Tova, dentro del Parque Provincial Patagonia Azul.

La observación es no invasiva ya que no hay iluminación en nidos, los ingresos son perimetrales y el mantenimiento se realiza a intervalos amplios. Créditos: El extremos sur.

Amanece con mucho viento y olor a sal. En la playa pedregosa, un pingüino adulto llega desde el mar con el buche cargado; a metros, otro engrana su guardia contra los vecinos. Nada de drones ni luces, solo un plano fijo y constante que transmite en vivo 24/7. Detrás del cuadro hay ciencia pública: el equipo del Conicet y la Fundación Rewilding Argentina montó un sistema de observación no invasivo para seguir el ciclo completo de la colonia sin pisar el nido.

El proyecto opera con protocolos de mínima intervención, sin iluminación sobre nidos, con accesos por fuera de la colonia y con mantenimiento espaciado. En ese sentido, el montaje apunta a la autonomía total: cámaras de alta resolución, paneles solares, baterías de larga duración y enlace satelital.

Con ese esquema, la serie corre sin cortes y con mínima presencia humana, algo clave en islas e islotes de acceso restringido del área Patagonia Azul. El parque, creado por Chubut en 2025, protege 295.135 hectáreas costero-marinas e integra colonias de aves y mamíferos que hacen del corredor Camarones–Bustamante un imán de biodiversidad. El valor metodológico se sostiene en el registro continuo. Así se capturan, sin sesgos de horario, cortejo, puesta, incubación, alimentación y defensa de pichones —además de escenas de cormoranes y petreles— a lo largo de toda la temporada. El streaming está previsto hasta abril, cuando parten los últimos ejemplares.

Más allá del encanto, el vivo produce series largas de datos: asistencia al nido frente a tormentas, ventanas de alimentación, éxito reproductivo y respuestas ante depredadores. Con esa continuidad, los equipos pueden comparar temporadas, afinar modelos y tomar decisiones de manejo sin irrumpir en la colonia. La experiencia se apoya en un antecedente que Argentina ya probó: el streaming submarino del cañón de Mar del Plata, con imágenes de profundidad que entrenaron a la audiencia —y a los laboratorios— en “ciencia en vivo” de alto impacto.

Cómo verlo

La Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes confirmó que el acceso es abierto y sin registro, y que el canal oficial concentra las transmisiones activas. Basta entrar al canal de YouTube de Rewilding Argentina y buscar “Transmisión en vivo desde la Isla Tova – Pingüino de Magallanes”. Está activo las 24 horas e incluye otras cámaras del proyecto.

Camarones es la base terrestre donde se concentran servicios, información y el primer contacto con guardaparques. Desde el Portal Isla Tova se organizan los zarpes oficiales hacia las islas del Parque Provincial Patagonia Azul, con registro de visitantes y verificación de mareas. Este esquema ordena el uso público, promueve ecoturismo de baja huella y educación ambiental, y exige protocolos: cupos, guías habilitados, distancias mínimas a las colonias, prohibición de drones y mascotas y sin desembarcos en sitios sensibles durante la reproducción.

Con todo, en medio del scroll apurado, este vivo propone bajar un cambio y mirar de frente. La playa ventosa se vuelve aula y bitácora, un laboratorio sin paredes que funciona con sol, antena y paciencia. Mirar no es espiar, es cuidar. Por eso, cada plano aporta evidencia y cada dato empuja una decisión mejor, para que los pingüinos regresen el próximo año al mismo sitio, con el nido a salvo.


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