
La lepra es una enfermedad infecciosa crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos, la mucosa de las vías respiratorias altas y los ojos. Es considerada una enfermedad tropical desatendida, está presente en más de 120 países y se notifican alrededor de 200 mil casos nuevos al año. Su transmisión se da a través del contacto cercano y prolongado con una persona que no ha recibido tratamiento y ocurre principalmente por gotitas respiratorias que se liberan cuando una persona infectada tose o estornuda.
Esta enfermedad es curable, pero si no se trata, puede causar discapacidad progresiva y permanente. Así, quienes contraen la infección deben recibir un tratamiento con poliquimioterapia (PQT), que combina varios medicamentos. En el caso de Chile, si bien el último caso local fue registrado hace tres décadas, el país nunca retiró la enfermedad de su agenda de salud pública. Así, los profesionales debían notificar a las autoridades de manera obligatoria cada vez que había casos confirmados o sospechosos y el sistema estuvo siempre preparado ante una posible aparición.
De hecho, entre 2012 y 2023 el país detectó 47 casos importados, cuya gran mayoría ocurrió en hombres y se concentró en la Región Metropolitana de Santiago. Sin embargo, según detalla la Organización Panamericana de la Salud, estos casos no representan un riesgo para la salud pública ya que son tratados y curados. A lo que sí se debe prestar atención es a que no se inicie una cadena de transmisión.

