Una científica argentina participó del descubrimiento de una especie que habitó el planeta hace 280 millones de años

Claudia Marsicano fue clave en el hallazgo de “Tanyka amnícola”, un tetrápodo desenterrado en el nordeste de Brasil.

Así luciría Tanyca amnicola de acuerdo a los fósiles hallados (imagen: muyinteresante.okdiario.com)
Así luciría Tanyca amnicola de acuerdo a los fósiles hallados (imagen: muyinteresante.okdiario.com)

En el lecho de un río seco en plena selva del Amazonas, un equipo de paleontólogos encontró una mandíbula fosilizada. El hueso presentaba una forma extraña, una torsión particular con pequeños dientes laterales, que servía como indicio de una alimentación específica. El animal fue bautizado Tanyka amnicola: en guaraní “Tanyka” significa mandíbula y “amnicola”, adyacente a un río. Los resultados forman parte de un artículo publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B. y Claudia Marsicano, investigadora superior del Conicet, fue una de sus principales responsables. En esta oportunidad, dialogó al respecto con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.

Los tetrápodos son vertebrados con cuatro extremidades, entre los que se encuentran anfibios, reptiles, aves y mamíferos. “Hace tiempo que trabajo con tetrápodos basales, que son los primeros animales que pasan del medio acuático al terrestre. Esto ocurrió hace unos 350 millones de años. Son animales que dieron origen a dos grandes linajes representados en la actualidad: los amniotas, el grupo que incluye a los reptiles, las aves y los mamíferos, y los anfibios, que incluye a las ranas, los sapos y las salamandras”, explica Marsicano.

Los mayores cambios evolutivos los experimentaron entre los períodos Carbonífero y Pérmico de la era Paleozoica, hace unos 360 millones de años. “La gran mayoría de tetrápodos conocidos pertenece al hemisferio norte, ya que hace casi 300 millones de años esa zona correspondía al ecuador y se considera que estas especies lo habían habitado. Eran propios de lugares cálidos y, al ser carnívoros, se alimentaban de insectos y pequeños animales. Esta fue siempre la historia“, cuenta Marsicano.

Los especialistas pensaban que los tetrápodos más primitivos habían desaparecido relativamente rápido tras un evento climático conocido como el Colapso de la Selva Tropical Carbonífera, y que estos animales arcaicos habrían sido reemplazados por los primeros reptiles. Sin embargo, Tanyka amnicola sugiere una historia más compleja. “Se suponía que todos estos animales eran carnívoros poco especializados. De Tanyka tenemos unas diez mandíbulas; todavía no conocemos el cráneo ni pudimos resolver el resto del animal. Sin embargo, las mandíbulas muestran una torsión y una denticulación muy raras”. Según Marsicano, forman superficies de trituración típicas del linaje de los amniotas herbívoros. “En términos evolutivos esto es muy importante porque tenemos un animal con una alimentación distinta”, observa.

El hallazgo de Tanyka se dio en la Formación Pedra de Fogo, un importante yacimiento fósil del noreste brasileño, donde también se encontraba una fauna diversa que incluía anfibios acuáticos y reptiles tempranos. Tanyka es la nueva pieza que se agrega al rompecabezas: un tetrápodo primitivo que exploraba fuentes alimentarias poco habituales. “Hay mucha información sobre estos tetrápodos en el hemisferio norte, pero casi nada en el sur, y eso hace a nuestro trabajo más importante. Es de interés a nivel mundial”, resalta Marsicano. El hallazgo sugiere que estos animales no desaparecieron tan rápido como se pensaba, sino que sobrevivieron más tiempo.

Este tipo de descubrimientos no ocurren de un día para el otro. “Empecé en 2011 a trabajar en el Pérmico, en formaciones de hace 280 millones de años. Ese mismo año fui invitada a colaborar con el grupo con quienes publicamos el último artículo”, relata Marsicano, y explica que no van todos los años al campo debido al alto costo logístico que implica. “Tratamos de ir al menos cada dos años. La idea es volver el año que viene. Vamos siempre entre febrero y marzo, como mucho en abril, porque estamos muy cerca del ecuador. Es en el norte de Brasil y es un lugar complicado para trabajar por el clima.”

Parientes de una salamandra gigante

Este no es el primer hallazgo significativo de Marsicano. “En 2024 publiqué en Nature un artículo sobre uno de los dos sitios donde trabajo, donde di a conocer un tetrápodo basal de Namibia“, dice la investigadora, en referencia al trabajo que la llevó a la portada de la prestigiosa revista. “Es un sitio de la misma antigüedad que Pedra de Fogo. El fósil era 20 millones de años más joven de lo que se suponía y, además, correspondía a un animal gigante: casi tres metros de largo, cuando se creía que no superaban el metro. Totalmente fuera de lo esperado para esa época en el paleoecuador”, explica. Y agrega: “Tanyka es una continuación de esos trabajos y resulta muy novedoso desde el punto de vista evolutivo”.

“Cuando se dio a conocer el animal del artículo de Nature, los medios lo llamaron salamandra gigante. Todos estos tetrápodos basales tienen un aspecto similar al de una salamandra: son cuadrúpedos con una cola más o menos larga. Tanyka habría medido unos ochenta centímetros. Estos tetrápodos dieron origen a las salamandras, pero no son salamandras”, detalla.

Tapa de la revista Nature del 18 de julio de 2024 donde se publicaron los resultados del fósil hallado en el sitio de Namibia (imagen: Nature)
Tapa de la revista Nature del 18 de julio de 2024 donde se publicaron los resultados del fósil hallado en el sitio de Namibia (imagen: Nature)

Marsicano forma parte de grupo de trabajo con investigadores de distintos países. “Estoy muy orgullosa de colaborar en estos equipos y de haber sido invitada. Empecé hace mucho tiempo, pero todo el proceso hasta obtener los resultados es muy lento; hay mucha historia por detrás”, cuenta.

Con los nuevos datos aportados por Tanyka, los investigadores consideran que la transición entre tetrápodos primitivos y modernos no fue un reemplazo rápido ni uniforme en todo el planeta. Diferentes regiones pudieron haber mantenido comunidades evolutivas muy distintas durante millones de años, tal como sugieren las marcadas diferencias entre los huesos hallados en el hemisferio norte y en el sur.

Nuevos fósiles serán esenciales para entender cómo los primeros vertebrados terrestres evolucionaron hasta dar origen a los ecosistemas actuales. Aún queda mucho por descubrir.


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