
México tiene experiencia en la industria automotriz, en el armado de vehículos y en la exportación de autopartes. Ahora, busca sumarse a los países que tienen marcas propias y producen sus autos, como China, Estados Unidos, Japón, Corea, India y Alemania. Es por eso que el gobierno desarrolla el proyecto Olinia, que consiste en lanzar tres tipos de modelos de vehículos eléctricos.
El primero es para uso personal, pensado para quienes llevan a sus hijos a la escuela, para realizar compras o para trasladarse. El segundo es para la movilidad en el barrio y está dirigido para las personas que actualmente se transportan en mototaxis. La idea es que esta alternativa sea segura, silenciosa y confortable para los usuarios y menos costosa para los conductores. Por último, está el de “entrega de última milla”, diseñado para deliverys y envíos de las compras a domicilio. Estas unidades tendrán un precio estimado de entre 90 mil y 150 mil pesos mexicanos según el modelo, es decir, entre cinco mil y nueve mil dólares.
La presidenta afirmó en conferencia que el diseño del prototipo “se basó en preguntas, consultas a mexicanas y mexicanos que se transportan en mototaxis o al chofer de mototaxi, de tal manera que sea accesible tanto para transporte público, es decir un pequeño taxi. Puedes subir una silla de ruedas, puede haber paquetes, y sobre todo, está diseñado para México”.
Según se desarrolla en el sitio oficial, Olinia –que significa “movilidad” en la lengua indígena náhuatl–es el resultado del trabajo conjunto de más de 80 especialistas en ingeniería, diseño, manufactura, software, energía y movilidad, “unidos por una visión compartida: construir la primera armadora de mini vehículos eléctricos desarrollados en México.”

