¿De qué manera las universidades promueven el uso crítico y responsable de la IA?

La UNQ y otras casas de estudio desarrollan guías para que los estudiantes utilicen la tecnología con mayor conciencia de sus límites y potencialidades.

"La IA llegó para quedarse pero eso no significa que hay que asumirla sin una mirada crítica", plantea Linda López, autora de la guía. Créditos: Freepik.
“La IA llegó para quedarse pero eso no significa que hay que asumirla sin una mirada crítica”, plantea Linda López, autora de la guía. Créditos: Freepik.
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El uso de la IA aparece en distintas prácticas universitarias, como la lectura, la escritura, la búsqueda de información, la organización de ideas y la revisión de trabajos. Así, muchas universidades, lejos de demonizarla, buscan integrarla en sus diferentes aristas. Por ejemplo, de manera reciente,la Universidad Nacional de Quilmes lanzó una guía para comprender, problematizar y orientar el uso de la IA generativa –la que produce textos, imágenes o videos– en el estudio universitario. Lo mismo sucede en otras casas de estudio. En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas, Linda López, autora de la guía de la UNQ y coordinadora del Programa Universidad Virtual de Quilmes, explica: “La IA llegó para quedarse pero eso no significa que hay que asumirla sin una mirada crítica. Se deben construir criterios para integrarla de una manera pedagógica y las universidades no pueden quedar fuera de esa tarea”.

López continúa: “Esta tecnología aparece hace tiempo en las prácticas de estudio pero, muchas veces, sin criterios compartidos sobre cómo usarla, cuándo declararla y qué cuidados hay que tener. Entonces, desde la UNQ, nos propusimos hacer una guía a partir de un eje principal: el uso crítico y responsable de la IA generativa”. Así, en el material, se trabajan problemas que tienen que ver con la honestidad académica, la autoría, el plagio, la privacidad, los sesgos, la calidad de la información, la simplificación de temas complejos, los errores que puede cometer y la necesidad de explicitar cuando se usan esas herramientas. También, aborda problemáticas como la elaboración personal, la búsqueda porque el pensamiento crítico no sea reemplazado y los modos en que se construye conocimiento en el trabajo académico.

Daniel Badenes, secretario académico de la UNQ, relata a la Agencia: “Las IAs generativas basan sus respuestas en patrones estadísticos aprendidos durante el entrenamiento de cada modelo y, muchas veces, funcionan como cajas negras. También, tendemos a antropoformizarlas y es un error. Tenemos que tener conciencia de sus alcances y sus limitaciones y, en ese sentido, la guía intenta ser didáctica respecto de para qué podemos usarla”.

De esta manera, el material plantea que el uso de la IA puede servir, por ejemplo, para explicar un concepto con otras palabras, ofrecer ejemplos o analogías, proponer esquemas o planes de lectura, revisar la gramática de un texto o comparar enfoques y autores. A su vez, ofrece principios para integrar esta tecnología a la vida universitaria. En este sentido, manifiesta que usar la IA tiene sentido “cuando ayuda a comprender mejor, a revisar un proceso o a pensar nuevas preguntas. Cuando ocupa el lugar del trabajo de leer, escribir o argumentar, deja de ser un apoyo al aprendizaje”.

Para un buen uso de la IA, se propone leer la consigna, definir qué parte del proceso va a ser realizado por la tecnología y cuál por cuenta propia del estudiante, formular pedidos específicos y pedirle que proponga contraargumentos. También, verificar la información con bibliografía real, evaluar si el resultado fortalece o debilita la comprensión del alumno, no buscar respuestas cerradas cuando las preguntas del docente exigen análisis.

Oras universidades también lanzaron sus propias herramientas. Por ejemplo, la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional de La Plata presentó una guía para docentes, donde se explica qué es la IA generativa, cómo redactar prompts efectivos para cada asignatura y ofrece más de 50 ejemplos de instrucciones para actividades de lectura, elaboración de casos prácticos, diseño de evaluaciones y dinámicas de aula. Además, incluye recomendaciones para garantizar el rigor académico, desde la citación de fuentes hasta la detección de patrones semánticos generados por IA. Una vez más, no busca demonizar la tecnología: desde el sitio web de la Facultad manifiestan que “experimentar con IA hoy es preparar a nuestros estudiantes para los retos profesionales de mañana.”

La Facultad de Periodismo y Comunicación Social y la Facultad de Psicología de la UNLP también lanzaron sus propias guías con herramientas particulares para cada carrera, de modo que los estudiantes entiendan cómo funciona la IA, en qué prácticas se utiliza y cómo puede usarse sin afectar el recorrido académico.

Por su parte, la Universidad Nacional de Cuyo se sumó al armado de guías con una que reúne una serie de recomendaciones que busca orientar a toda la comunidad universitaria, desde docentes y estudiantes hasta investigadores y personal no docente. Esta casa de estudios propuso ocho principios que orientan la implementación de la tecnología, como la autoría responsable, la transparencia en el uso de las herramientas, la verificación de la información, la protección de datos personales, la supervisión humana en decisiones críticas, y la promoción de un uso inclusivo, accesible y ambientalmente sostenible.

En el caso de la UNQ, la guía es dirigida principalmente a estudiantes y se planea avanzar en otra para docentes, personal administrativo y de servicios, y equipos de gestión. A su vez, se inserta en un contexto en el que la UNQ busca poner manos a la obra en torno a la IA. Así, por ejemplo, lanzó su Doctorado en Transformación Digital, Comunicación y Educación, desarrolló un Comité de Ética y Uso Responsable de la IA, y un grupo de estudiantes y graduados también crearon su propia guía de consejos para utilizar la IA en la universidad.


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