
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Federico Paz, uno de los ganadores, cuenta: “La música que presentamos es una canción original, compuesta exclusivamente para este torneo, pensada como una forma de representar nuestra identidad y cultura Argentina. En ella, conviven rasgos del folklore nacional, como la chacarera y el tango, junto a una letra construida a partir de fragmentos del clásico poema ‘Martín Fierro’ de José Hernández”.
El concurso está orientado a estudiantes y jóvenes ingenieros de sonido, y su propuesta consistía en grabar música usando técnicas de minimalismo. El objetivo es evitar las producciones con múltiples micrófonos como hace la industria actual, y recuperar una forma de grabación más natural, donde el sonido final dependa menos de la edición digital y más de la acústica del espacio, la disposición de los músicos y la ubicación del micrófono.
Paz detalla: “Una de las particularidades más destacadas en esta composición es la ‘rotación armónica’ de las guitarras. Es decir, que los cambios de acordes de cada una no estén sincronizados y, por ejemplo, que la guitarra izquierda cambie el acorde en un compás, y la de la derecha, haga ese cambio en el compás siguiente. Eso enriqueció el campo estéreo y quien escucha, puede notar este cambio de acordes entre ambos lados”. Y agrega también cómo tuvieron que organizar el espacio: “Vimos a qué distancia tenían que estar las guitarras y con qué disposición respecto a los micrófonos para que se escuchen de forma similar y no una más lejos que la otra. Lo mismo con el bajo o con el cantante, pensar en qué tan cerca debían estar de los micrófonos”, recuerda Paz.
Para poder participar del concurso, los estudiantes tuvieron que presentar la grabación inédita más la documentación de que eran alumnos regulares de la Universidad. A su vez, el grupo ensaya hace un año en Templo Limón, un estudio de producción musical y mezcla dirigido por el docente de la UNQ Marco Bailo, quien les informó y asesoró para el concurso.
Nicolas Dorelle, otro de los integrantes del equipo, relata a la Agencia: “Aún nos cuesta tomar dimensión de lo que logramos. Para nosotros el torneo fue una excusa, una consigna para investigar y aprender. Creemos que el premio representa el valor que le dimos a cada detalle en la producción, desde la selección de micrófonos y la disposición de los músicos en el espacio, hasta la sensación que nos transmitía cada toma”.

