
La normativa, reglamentada en 2022, obliga a las empresas productoras e importadoras de alimentos envasados a rotular los alimentos y bebidas con octógonos que indiquen exceso de componentes críticos para la salud, como calorías, azúcares, grasas y sodio. Además, establece que no pueden ofrecerse ni publicitar productos con sellos en entornos escolares y que se debe incluir la educación alimentaria nutricional en la currícula.
Casi cuatro años después de su reglamentación, la discusión sobre si debe existir o no esta Ley vuelve a estar sobre la mesa. De manera reciente, el gobierno nacional envió un proyecto al Senado que busca eliminar la normativa, y que cuenta con las firmas de Javier Milei; el jefe de Gabinete, Manuel Adorni; y el ministro de Salud, Mario Lugones. Este documento plantea que los octógonos generan confusión entre los consumidores, y critica las restricciones a la publicidad.
En 2024, los diputados Alejandro Bongiovanni (La Libertad Avanza) y Daiana Fernández Molero (PRO) presentaron ante la Cámara Baja un proyecto que también busca derogar la normativa vigente. El objetivo, plantea el documento, es “la restitución de la libertad de productores y consumidores de alimentos”. En diciembre de ese mismo año, también se aprobaron una serie de modificaciones a la Ley, donde se estableció que solo iban a tener sellos con advertencia aquellos alimentos que tengan grasas, azúcares y sodio añadido, sin tener en cuenta los productos que poseen estos componentes de forma natural.
Una herramienta para informar a los consumidores
Frente a estos movimientos, médicos, científicos y asociaciones encendieron las alarmas al advertir los riesgos que tendrá una eventual eliminación de la Ley. De manera reciente, la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC) lanzó un comunicado que plantea que es fundamental preservar el sistema de etiquetado frontal de advertencias al ser “una herramienta clave para la prevención de las enfermedades cardiovasculares y la promoción de hábitos alimentarios saludables en la población”.
Según dicen la SAC, las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina y en el mundo. “La evidencia científica demuestra de manera contundente que una alimentación caracterizada por un elevado consumo de productos con exceso de azúcares, grasas saturadas, grasas trans, sodio y calorías contribuye al desarrollo de obesidad, hipertensión arterial, diabetes tipo 2, dislipidemia y enfermedad cardiovascular aterosclerótica”.
Así, con los sellos, los consumidores pueden identificar de manera rápida y sencilla qué componentes críticos posee el producto y realizar una compra de manera deliberada e informada. El comunicado manifiesta: “Si bien todo sistema regulatorio es perfectible y debe ser evaluado periódicamente a la luz de nueva evidencia científica, la discusión sobre posibles mejoras no debe confundirse con la eliminación de una herramienta que cumple un rol preventivo fundamental. La revisión de aspectos técnicos específicos puede enriquecer la política pública, pero no debería implicar un retroceso en el derecho de la población a recibir información clara y visible sobre los productos que consume”.

También, define, una eventual derogación de la Ley no solo afectaría el etiquetado frontal, sino también otros componentes importantes para la prevención cardiovascular. Por ejemplo, la regulación de la publicidad de alimentos dirigida a niños y adolescentes, la promoción de entornos escolares saludables y las acciones de educación alimentaria y nutricional.
Además, más de 300 organizaciones científicas y académicas rechazaron el proyecto que Javier Milei envió al Senado para eliminar la normativa. En el documento se repasa el proceso legislativo por el cual pasó la Ley y aporta evidencia científica para respaldarla. Por ejemplo, un estudio realizado en 2023 por el Ministerio de Salud de la Nación observó que el 90 por ciento de las personas estaba de acuerdo con la presencia de sellos en los envases de alimentos y que estos permiten una compra informada.

