
Si para el gobierno de Javier Milei, Estados Unidos es el único referente internacional posible, las universidades nacionales abren sus perspectivas y se permiten aprender experiencias innovadoras realizadas por otras potencias. China, en ese sentido, se ubica como una nación para seguir de cerca. De manera reciente, Andrea Gaviglio, directora de la Licenciatura en Terapia Ocupacional de la UNQ, viajó con recursos propios al gigante asiático junto con representantes de la Universidad Nacional Arturo Jauretche y la Universidad Nacional de Mar del Plata para capacitarse sobre cómo se organiza aquel sistema de salud, cuáles son sus políticas públicas y qué aportes pueden ser útiles para adoptar a nivel doméstico.
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Andrea Gaviglio define: “Nuestro sistema de salud tiene dos desafíos principales. Por un lado, mejorar la eficiencia de atención y, por el otro, incorporar la innovación. En China, un paciente ingresa con un problema y se encuentra con un sistema que en 40 minutos lo atiende y lo revisa. Incluso, se va con los medicamentos”.
Con más de 1.400 millones de habitantes, China planifica gran parte de sus políticas públicas sanitarias mediante los planes quinquenales –serie de directrices con las que el país asiático fija sus principales objetivos económicos, sociales y tecnológicos–. En el último plan, por ejemplo, se priorizó garantizar el servicio sanitario para toda la población, fortalecer la prevención de enfermedades y potenciar la innovación.
“Ver de cerca cómo funciona la organización del sistema sanitario chino permite que reflexionemos sobre los desafíos actuales de la salud pública argentina, especialmente en relación con la transformación digital, la inteligencia artificial, el envejecimiento poblacional y los nuevos modelos de atención sanitaria”, explica Gaviglio.
El viaje forma parte de un curso de posgrado titulado “Innovación en salud para líderes y tomadores de decisiones”, que surge de un convenio entre la UNAJ y la University of International Business and Economics (UIBE) de Beijing. El itinerario incluyó visitas a universidades, hospitales, centros de salud e instituciones vinculadas con la investigación y el desarrollo tecnológico en las ciudades de Beijing, Shenzhen y Shanghái.
El futuro ya llegó: robots e IA
Uno de los aspectos que más llamó la atención de la especialista fue la incorporación de tecnología en los hospitales para la aceleración de procesos. “En un hospital de alta complejidad de Shanghái se hicieron 154.695 cirugías solo en el año 2025, es decir, cerca de 400 operaciones por día. Y en ese procedimiento, la robótica ayudaba a los médicos o los terapeutas a agilizar el proceso”, ejemplifica.
Además, China puso sus ojos en fortalecer los vínculos sanitarios y tecnológicos con otros países de América Latina, como es el caso de Brasil y Argentina. “Con Brasil ya realizaron telecirugías, con Argentina será la primera vez entre ambos países y se hará en el Hospital Italiano que es pionero en cirugía robótica”, afirma.

A su vez, Gaviglio plantea que el país asiático utiliza inteligencia artificial para la interpretación de informes, la revisión de historias clínicas y la recolección de información sobre el paciente. “Cuando alguien llega al hospital, el médico ya sabe quién es y qué le pasa. Es algo muy distinto a lo que sucede acá que, muchas veces, los pacientes tienen que empezar de cero a contar su problema, los estudios que se hicieron y demás”, relata.
Dos modelos para potenciar
También, destacó cómo ambos países pueden beneficiarse y aprender sobre cómo se ejerce la terapia ocupacional respectivamente. Esta profesión busca utilizar las actividades cotidianas del paciente para promover su autonomía, desarrollo y rehabilitación. Generalmente, se destina a quienes perdieron habilidades motrices, sensoriales y cognitivas.
“Durante mi visita a China me llamó especialmente la atención el desarrollo tecnológico y la incorporación de la robótica en los procesos de atención y rehabilitación de la salud. Si bien no tuve la oportunidad de conocer en profundidad cómo se desarrolla allí la Terapia Ocupacional, esta experiencia me permitió reflexionar sobre las posibilidades de integrar estas innovaciones con nuestra perspectiva profesional, centrada en la persona, su participación social y su vida cotidiana”. Y agrega: “Creo que la articulación entre tecnología, conocimiento profesional y abordajes comunitarios puede abrir nuevas oportunidades para mejorar las intervenciones en Terapia Ocupacional”.
Mediante visitas o intercambios académicos, las universidades apuestan por aprender a partir de otros gigantes y no solo de Estados Unidos. “Cuando comencé mi gestión en la carrera de Terapia Ocupacional y quería ver de qué manera podíamos incluir la innovación, todos los caminos me llevaron a China”, dice Gaviglio.
Del viaje, también participaron María Esther Fernández, licenciada en Terapia Ocupacional de la UNQ, el rector de la Universidad Nacional Arturo Jauretche, Arnaldo Medina, el decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Adrián Eduardo Alasino, y el presidente de la Sociedad Argentina de Bioingenieria y coordinador de la Carrera de Bioingenieria de la UNAJ, Fernando Bellina.

