El objetivo es definir qué especies de árboles plantar y en dónde para lograr bajar las temperaturas en épocas de calor extremo.
Uno de los árboles plantados en un suburbio en la isla Bribie es el Fresno. Créditos: Huertox.
Investigadores de la Universidad Tecnológica de Queensland, Australia, desarrollaron una herramienta con inteligencia artificial (IA) que facilita la plantación de árboles en zonas urbanas. El objetivo es estratégico: definir qué especie plantar y en dónde para lograr enfriar las ciudades hasta 3,5 grados. Resulta que no todos los árboles enfrían de la misma manera, todo depende de la forma de su copa, de su rendimiento térmico (es decir, la capacidad para regular la temperatura del ambiente que lo rodea) y de su adaptabilidad a las condiciones del hábitat. En definitiva, se trata de una herramienta para hacer frente a las grandes olas de calor.
Las plantaciones convencionales de árboles suelen seguir criterios de estética y atracción, en lugar de priorizar el enfriamiento de las ciudades. Con esto en mente, los investigadores australianos desarrollaron una herramienta con IA que combina el Índice Climático Término Universal, que mide la sensación térmica para los humanos, con las características de distintos tipos de árboles con el objetivo de elegir especies que ayuden a que las ciudades sean más habitables en épocas de calor extremo.
Para poner a prueba esta herramienta, el algoritmo asignó cuatro especies para plantar en un suburbio en la isla Bribie, ubicada en Queensland. Se trata de Fresno (Fraxinus griffithii), un árbol caducifolio –es decir, que pierde sus hojas en determinada estación del año para sobrevivir– de tamaño mediano y copa redondeada; y de Tristania conferta, una especie perenne (que mantiene sus hojas todo el año), con copa uniforme y en forma de cúpula.
También, se plantaron las especies Podocarpus elongatus (Palo amarillo), que tiene una copa estrecha y erguida, y la palma reina (Syagrus romanzoffiana), una palmera alta caracterizada por una copa en abanico que se adapta bien al clima subtropical de Brisbane, la ciudad que se encuentra a 70 km de la isla. Las cuatro especies se seleccionaron por su combinación de formas de copa y funciones refrescantes.
Los resultados fueron que en los lugares donde fueron puestos los árboles, las temperaturas llegaron a bajar hasta 3,5 grados en comparación con aquellos espacios donde no hubo una plantación estratégica. Además, las zonas calientes se redujeron un 22 por ciento gracias al enfriamiento y aumentaron un 18 por ciento las zonas de confort térmico, es decir, los espacios donde se siente menos el calor. El estudio fue publicado en la revista Cities.
El primer autor, el investigador Abdul Shaamala dijo a la Universidad Tecnológica de Queensland que los planificadores urbanos podrían usar la herramienta para priorizar las especies y la ubicación de las plantaciones de árboles en áreas urbanas con riesgo de sobrecalentamiento durante el calor extremo.
Además, según la ONU, los árboles urbanos proporcionan múltiples beneficios para las ciudades y sus habitantes, como absorber hasta 150 kg de gases contaminantes durante el año, ayudando así a mejorar la calidad del aire. También, pueden ayudar a enfriar el aire entre 2 y 8 grados, regular el flujo del agua y prevenir inundaciones, y mejorar la salud mental y física de las personas.