Investigadores del Conicet desarrollan un método para medir el fosfato con el celular

Evaluar la concentración de este compuesto químico puede mejorar la salud de los suelos y del agua. Además, facilita el diagnóstico de enfermedades raras.

La tecnología económica, rápida y portátil para medir fosfato. Créditos: Conicet.
La tecnología económica, rápida y portátil para medir fosfato. Créditos: Conicet.

Investigadores del Conicet y la UBA desarrollaron un método para medir fosfato con el celular. Mediante la cámara del teléfono móvil, los especialistas toman una foto de una muestra y, gracias a la absorción de luz, pueden determinar la cantidad que hay. El fosfato es un compuesto químico fundamental para el ambiente y la salud humana. Por ejemplo, es elemental para el crecimiento de plantas en los suelos. Sin embargo, en el caso del agua, si su presencia es abundante, hace que proliferen las algas y afecte la calidad de vida de peces y otros organismos. A su vez, la medición de este compuesto químico en las personas es importante para diagnosticar enfermedades raras. Es por eso que los investigadores consideraron necesario mejorar los sistemas convencionales para poder cuantificar este elemento.

Tradicionalmente, para medir el fosfato se utiliza un método colorimétrico conocido como la adsorción de verde de malaquita. Este consiste en hacer reaccionar al compuesto con una mezcla química y se genera un color verde. Cuanto más intenso es ese color verde, mayor es la concentración de fosfato en la muestra. En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Álvaro Recoulat Angelini, primer autor del estudio, cuenta: “Lo que sucede con ese método es que requiere preparar el reactivo cada vez que se quiere medir fosfato, lo que lo vuelve más costoso y poco práctico. Además, su uso se limita a laboratorios altamente especializados que contengan todo el equipamiento. En este sentido, el método que desarrollamos es una variante de este”.

Y continúa: “Al reactivo le incorporamos una mezcla que hace que dure más tiempo y no tener que prepararlo siempre. Una vez que lo añadimos a la muestra en la que queremos medir el fosfato, se desarrolla un color verde y según qué tan intenso sea el color, mayor es la concentración del compuesto. Para ponerle un número a esa cantidad de fosfato, medimos la absorbancia, es decir cuánta luz es absorbida por la muestra y así determinamos cuánto hay”.

Los autores del estudio que describen el desarrollo: Gabriela Elena Gómez, José María Delfino, Álvaro Recoulat Angelini y Luis González Flecha. Créditos: Conicet.
Los autores del estudio que describen el desarrollo: Gabriela Elena Gómez, José María Delfino, Álvaro Recoulat Angelini y Luis González Flecha. Créditos: Conicet.

Ahora bien, aún así el método seguía quedando restringido a aquellos que tenían el equipo necesario para llevarlo adelante. Es por esto que los investigadores incorporaron una nueva dimensión: sacar una foto a la muestra con el celular para poder determinar cuánto fosfato hay allí. Así lo explica el investigador: “Lo que realmente aprovechamos es cómo se procesa digitalmente una imagen. Un teléfono celular convierte cada píxel de la foto en números que representan la cantidad de rojo, verde y azul que recibió el sensor. Al tomar una foto de esa muestra, el software analiza esos valores de rojo, verde y azul y los traduce en números. Así el procesamiento de la imagen nos permite asignar un valor numérico al color generado, y ese valor se correlaciona directamente con la concentración de fosfato en la muestra“.

Según detalla Angelini, la incorporación del celular hace que la medición sea más accesible. “Nosotros necesitamos medir el fosfato para trabajos del laboratorio. También, en suelos se utiliza mucho ya que todos los fertilizantes son fosfatados porque todas las plantas necesitan este compuesto. Además, cuantificar la concentración hace que se pueda identificar qué tan fértil es”, describe. En el caso del agua, si hay un excedente, puede haber problemas de contaminación y crecimiento desenfrenado de algas que afectan la calidad de vida de los organismos acuáticos.

El investigador añade: “En el caso de las muestras humanas, los altos niveles de fosfato son indicador de que puede haber alguna enfermedad rara, como Raquitismo hipofosfatémico autosómico”, un trastorno genético raro caracterizado por niveles bajos de fósforo en sangre y pérdida renal de fosfato, lo que provoca raquitismo en niños y osteomalacia en adultos. De esta manera, medir rápido y de forma accesible el fosfato facilita el cuidado del ambiente y de la salud de las personas.


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