Argentina celebra el Día del Investigador con el presupuesto más bajo desde el retorno democrático

Para tomar dimensión del impacto, los salarios perdieron entre 140 y 150 puntos frente a la inflación en los últimos 29 meses.

Con el recorte presupuestario peligran las investigaciones que se están llevando a cabo. Créditos: La Vanguardia.
Con el recorte presupuestario peligran las investigaciones que se están llevando a cabo. Créditos: La Vanguardia.

Cada 10 de abril se celebra en el país el Día del Investigador Científico. La fecha elegida es en homenaje al nacimiento de Bernardo Houssay, galardonado en 1947 con el Premio Nobel de Medicina. Aunque Argentina es referencia regional y mundial en materia de ciencia y tecnología, en la actualidad atraviesa el peor momento desde, al menos, 1983. Según el grupo economía.política.ciencia, el PBI para 2026 se proyecta en torno al 0,14 por ciento, lo que constituye un nuevo récord mínimo y es el porcentaje más bajo desde el regreso de la democracia. En este sentido, comparar el aumento de los salarios frente al aumento de la inflación es una de las pautas para tomar dimensión del impacto: mientras que los sueldos subieron entre 130 y 140 por ciento desde noviembre de 2023, la inflación oficial del Indec registró un aumento superior al 280 por ciento. Es decir, los salarios perdieron entre 140 y 150 puntos frente a la inflación en los últimos 29 meses. 

De esta manera, el gobierno nacional no solo incumple la Ley de Financiamiento Universitario, sino también la de Financiamiento del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación, que todavía está vigente porque no fue suspendida ni derogada. Entre otros puntos, dicha norma establece que el porcentaje del PBI para este año debe ser del 0,52 por ciento. No obstante, en 2025 la inversión fue del 0,15 por ciento y se estima que en 2026 será todavía menor.

Mientras el Ejecutivo celebra el éxito del microsatélite argentino ATENEA y sus funcionarios afirman que al gobierno “le interesa la ciencia”, las estadísticas y las palabras del presidente demuestran lo contrario. Por ejemplo, durante un discurso en el exCentro Cultural Kirchner en 2024, el máximo mandatario tildó a los científicos e intelectuales de “casta” y dijo: “Si tan útiles creen que son sus investigaciones, los invito a salir al mercado como cualquier hijo del vecino. Investiguen, publiquen un libro y vean si a la gente le interesa o no, en lugar de esconderse canallescamente detrás de la fuerza coactiva del Estado”.

De este modo, el Ejecutivo destruye una de las cosas que son motivo de orgullo para el país: las instituciones tienen presupuestos cada vez más bajos, los laboratorios no tienen insumos para trabajar, no hay subsidios para impulsar nuevas investigaciones, los salarios son cada día peores y los investigadores son despedidos u obligados a irse por la situación económica. Tal es el desfinanciamiento y el desprecio que el Ejecutivo ejerce sobre el sector, que diversos especialistas calificaron la situación como un “cientificidio”. 

Sin motivos para celebrar, la comunidad científica realizará diferentes actos para visibilizar la situación de ambos sectores que confluyen, ya que la mayoría de los investigadores también son docentes y fueron estudiantes universitarios. Entre otras iniciativas, el biólogo molecular Alberto Kornblihtt brindará una clase pública el viernes 10 de abril a las 10 de la mañana en la Plaza de Mayo, frente a la Casa Rosada.  

Este gobierno es un destructor de la ciencia y se vanagloria de no cumplir leyes con el supuesto de que ‘no hay plata’”, dijo Kornblihtt en diálogo con la Agencia, antes de recibir el título Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes, en octubre de 2025.

Cara es la ignorancia

El 23 de octubre de 1947, el médico argentino Bernardo Houssay se convirtió en el primer latinoamericano en obtener el Premio Nobel en Medicina. El reconocimiento internacional se debió a sus estudios y hallazgos para entender mejor la diabetes, una enfermedad crónica que afecta a más de 400 millones de personas según la OMS. Además de ser profesional de la salud, fue un investigador comprometido que impulsó el desarrollo de la ciencia en Argentina durante décadas. De hecho, Houssay también fue el primer presidente del Conicet en 1958. 

En una época de grandes debates ideológicos sobre cómo, para qué y para quiénes debían servir la ciencia y la tecnología, la perspectiva de Houssay discutió con otras como las de Rolando García y Oscar Varsavsky. Al día de hoy, su figura es indispensable para pensar en proyectos y modelos de país. “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”, fue su frase más famosa.


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