“¿Podremos seguir cursando?”: la preocupación de los y las estudiantes frente a la crisis universitaria

A días de una nueva marcha y con la Ley de Financiamiento suspendida, alumnos de distintas universidades nacionales expresan cómo viven el ajuste.

Créditos: Miriam Campos.
Créditos: Miriam Campos.
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“Como estudiantes, entendemos la situación que se está viviendo. Nos adherimos a los paros, vamos a las marchas con los docentes y nodocentes, pero a la vez siempre está la preocupación de si podremos seguir cursando, de si eventualmente nos vamos a poder graduar”, cuenta Guadalupe Perez Bentancur, estudiante de la Licenciatura en Artes Digitales de la Universidad Nacional de Quilmes, a la Agencia de Noticias Científicas. A días de una nueva marcha universitaria y con la Ley de Financiamiento a la espera de ser discutida en la Corte Suprema de Justicia, alumnos y alumnas de distintas casas de estudio dialogan con la Agencia sobre cómo viven el ajuste en la educación pública.

Sofía Citelli, estudiante de la carrera de Ciencia Política en la Universidad Nacional de Entre Ríos, relata: “Estudiar se volvió muchísimo más difícil porque cada vez más personas tienen que salir a buscar trabajo en un contexto donde conseguir empleo se volvió una ‘misión imposible’. Muchos terminamos haciendo changas o emprendemos rebusques para subsistir y, como consecuencia, algunos cursan menos materias y otros directamente abandonaron porque ya no pueden pagar un alquiler, viajar todos los días o sostener los gastos básicos”. La estudiante entrerriana además es mamá y afirma: “Perdí mi trabajo y mi compañero también. A pesar de eso, tenemos un techo, contamos con ayuda familiar y somos de los que ‘se la rebuscan’. Vivimos en primera persona esta crisis, que no solo nos afecta como estudiantes, sino en todos los aspectos de nuestra vida”.

Los y las entrevistadas coinciden también en el tono de las charlas que se dan al interior de las aulas con los docentes. Por ejemplo, Cristian Silva, estudiante de la Licenciatura en Antropología Social de la Universidad Nacional de Misiones, detalla a la Agencia: “Muchos docentes han expresado su intención de abandonar las cátedras. El 75 por ciento del plantel docente tiene dedicación simple con ingresos de 364 mil pesos como máximo. Y los estudiantes realizan ventas de chipa, focaccia, perfumes, entre otras cosas, para tratar de obtener algún ingreso”. A su vez, Karen Acosta, estudiante de la Licenciatura en Artes Digitales de la UNQ, añade: “Hay muchos profesores que tienen doctorados y posgrados, y es muy injusto que estén viviendo esta situación donde las políticas no los están amparando”.

Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA)el presupuesto destinado a las casas de estudio cayó un 45,6 por ciento desde 2023 hasta la actualidad, lo que afecta principalmente a salarios de docentes y nodocentes. Por ejemplo, para enero de este año, la Canasta Básica Total alcanzó $1.360.299 y únicamente los docentes titulares con dedicación exclusiva y los nodocentes con categoría 1 y 2 (los sueldos más altos) superan ese umbral, mientras que el resto de los trabajadores docentes y nodocentes perciben salarios menores que los ubican por debajo de la línea de pobreza e, incluso, de indigencia.

Frustración, agotamiento y esperanza

Entre las preocupaciones que abundan, la principal es el futuro de las carreras universitarias. Citelli define: “Muchos sentimos angustia porque no sabemos si vamos a poder seguir cursando, terminar la carrera o conseguir trabajo una vez egresados. Hay mucho miedo, frustración y agotamiento frente a un contexto donde todo parece derrumbarse en cascada”.

Perez Bentancur agrega: “Nos preocupa que el cuatrimestre no termine y que efectivamente la universidad cierre. Sabemos que lo único que podemos hacer por ahora es seguir adhiriéndonos a las marchas, a los paros y a todas las medidas de fuerza que se puedan tomar. Es un tema que ya está visible, lo que queda es insistir y presionar al poder”. El cuatrimestre ya tuvo varias semanas de paro y se esperan otras en los meses que quedan.

En coincidencia, Acosta plantea: “La gente está cansada. Se ve en redes sociales, como X o Instagram, pero queda ahí en el mundo digital. Hay una necesidad de ‘aguantar’. Lo mejor que podemos hacer es reunirnos todos. La marcha que se convoca para este 12 de mayo es muy importante para que estemos todos y todas presentes y visibilizar la situación. Es difícil pero siento que podemos. A mí la universidad me ayudó a generar un pensamiento crítico y, por eso, siento que una sociedad sin educación no es nada”.

Este 12 de mayo, las universidades y sus comunidades marcharán en distintos puntos del país para exigir que el presidente Javier Milei cumpla la Ley de Financiamiento Universitario aprobada dos veces por el Congreso Nacional. La concentración principal está citada en Plaza de Mayo a las 16 hs y se espera que el acto central comience a las 17.


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