Hasta que se cumpla: la comunidad universitaria realizará una nueva Marcha Federal

El 12 de mayo habrá movilizaciones en todo el país para que el gobierno aplique la Ley de Financiamiento promulgada en 2025.

Imagen panorámica de la última Marcha Federal. Créditos: @vyp.drone.
Imagen panorámica de la última Marcha Federal. Créditos: @vyp.drone.
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El 12 de mayo se realizará la cuarta Marcha Federal Universitaria en lo que va de la era Milei. La fecha fue acordada por todos los miembros de la comunidad académica y servirá para insistir en la aplicación de la Ley de Financiamiento. Pese a que el Poder Legislativo y el Poder Judicial instaron a cumplir la norma sancionada en 2025, el Ejecutivo todavía se niega e interpone obstáculos judiciales para demorar la cuestión. Mientras las federaciones preparan nuevas jornadas de protestas y visibilización del conflicto (los docentes nucleados en Conadu y Conadu Histórica paran del 27 al 30 de abril inclusive y los nodocentes de Fatun hacen lo propio el 23 de abril), el gobierno busca reunirse con los rectores para avanzar en una nueva Ley a su medida, que incluya aumentos en cuotas y muy por debajo de la inflación oficial. 

A través de un comunicado, Daniel Ricci, secretario general de la Federación de Docentes de las Universidades (Fedun) advirtió que en un sistema democrático, el cumplimiento de la Ley no es opcional. “El gobierno tiene la obligación de garantizar el financiamiento de las universidades y convocar de manera urgente a paritarias para recomponer el salario docente”. 

Al igual que con la Ley de Emergencia en Discapacidad, el gobierno sueña con una nueva norma que lo exima de aplicar la que está vigente y se adecúe a su objetivo. Mientras que la legislación actual obliga a recomponer la pérdida salarial con un aumento cercano al 50 por ciento, el Ejecutivo plantea un reconocimiento inferior al 15 por ciento para 2025, distribuido en cuotas, mientras que no reconoce la diferencia entre los sueldos y la inflación de 2024. Para poder llevarlo a cabo en el Congreso, primero tendrá que dialogar con los rectores y buscar consensos entre aliados y opositores.

El reclamo que realizará la comunidad universitaria tiene dos dimensiones: la individual y la colectiva. En este aspecto, un informe elaborado por el Centro Iberoamericano de investigación en Ciencia, Tecnología e Innovación (Ciicti) y la Fedun advierte que los salarios de los trabajadores universitarios tuvieron una caída real del 33,7 por ciento en los últimos 29 meses y cayeron por decimoséptimo mes consecutivo. Para volver al nivel que tenían en noviembre de 2023 y recuperar lo perdido en este lapso, deberían aumentar un 50 por ciento.

Este problema, que en principio es individual ya que repercute en los trabajadores y sus familias, se transforma en colectivo: a lo largo de la gestión libertaria ya se consumaron cientos de renuncias en diferentes universidades y facultades de todo el país. Para tomar dimensión del impacto, en la Facultad de Ingeniería de la UBA se fueron alrededor de 200 profesores. No solo hay cursos que se quedan sin docentes, sino que los profesionales mejor calificados salen del sistema público y se deteriora la calidad de la enseñanza.

Al mismo tiempo, los que todavía eligen quedarse tienen que conseguir otros empleos para llegar a fin de mes, lo que les quita tiempo para preparar las clases, corregir, investigar y seguir aprendiendo. Si a esto se le suma el bajo presupuesto que le destina el Ejecutivo a las instituciones para gastos de funcionamiento, el combo es alarmante.

Además de los paros y la Marcha Federal Universitaria, los trabajadores de las universidades realizan diferentes tipos de medidas para hacer visible el conflicto. Por ejemplo, la Conadu lleva adelante una campaña bajo el lema “Milei, cumplí la Ley”. En este sentido, los docentes emularon la Carpa Blanca instalada en 1997 frente al Congreso de la Nación y recrearon la medida en diferentes plazas e instituciones con clases públicas, radios abiertas, muestras artísticas y conversatorios para compartir con sus comunidades los reclamos salariales y presupuestarios.

En la misma línea, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) impulsó una jornada donde las Casas de Altos Estudios abrieron sus puertas las 24 horas para compartir toda la producción de ciencia y conocimiento que se realiza en cada lugar. “Pusimos en evidencia el potencial extraordinario del sistema universitario público y advertirnos que, si no aparecen respuestas urgentes, esas capacidades van, poco a poco, apagándose”, destacaron a través de un documento.


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