Se trata de una actividad protagonizada por graduados altamente calificados. Aunque en 2024 generó ganancias millonarias en dólares, el Ejecutivo ataca al semillero y pone en riesgo su futuro.
La industria del software forma parte de la Economía del Conocimiento, uno de los sectores más pujantes del país. Créditos: 123RF.
La industria del software se dedica al diseño, la programación y la comercialización de productos y servicios informáticos. En este sentido, no solo realiza sistemas operativos para computadoras o celulares, sino que también crea herramientas de programación para desarrolladores, y aplicaciones para empresas, páginas web y teléfonos móviles. Para tomar dimensión de su importancia, según datos de la Cámara Argentina de Software, la industria cuenta con 160 mil empleos registrados, y las ventas totales en 2024 superaron los 22 mil millones de dólares. A su vez, en ese mismo año, las exportaciones alcanzaron los 2570 millones. Además de utilizar tecnología, el sector se diferencia de otros porque requiere de personal altamente calificado, donde la mayoría se gradúa en universidades públicas. Sin embargo, el incumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario pone en peligro este círculo virtuoso, porque los docentes encargados de formar a los futuros profesionales abandonan las instituciones por los bajos salarios.
Con la asfixia que lleva adelante el gobierno nacional sobre las universidades públicas y sus trabajadores, la mayoría de los docentes cobra salarios por debajo de la línea de la pobreza. Aunque muchos resisten y buscan otros empleos para subsistir, otros eligen dejar sus cargos y volcarse al sector privado o irse al exterior. Frente a esta fuga de cerebros, los estudiantes se quedan sin docentes capacitados y con experiencia.
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, el profesor de la UBA e investigador del Conicet, Fernando Schapachnik, relata de primera mano lo que sucede en las aulas: “En las carreras de Informática tenemos cada vez más alumnos, pero no tenemos docentes para formarlos. Se habla de lo magnífica que es la industria del software en Argentina y muchas personas piensan que eso tiene que ver sólo con lo que sucede en las empresas, pero se trata de un sector con una relación muy cercana al sistema formador”.
Para dar cuenta de la ganancia estimada que le generaron los estudiantes y los graduados de las universidades públicas a las empresas, los investigadores realizaron un cálculo sencillo: dividir las ventas totales y las exportaciones por la cantidad de empleados provenientes de esas Casas de Altos Estudios. De este modo, las universidades nacionales generaron más de 14 mil millones de dólares en ventas anuales y 1600 millones de dólares en exportaciones anuales.
En este aspecto, Schapachnik advierte: “Alrededor del 80 por ciento de los trabajadores de la industria del software estudia y se gradúa en las universidades públicas. Entonces, el gobierno está matando a la gallina de los huevos de oro, porque esta industria no podría tener los niveles de facturación que tiene sin los talentos que forman las Casas de Altos Estudios”.
Para visibilizar esta situación, un grupo de profesores de la UBA brindará una clase abierta frente a las oficinas de Globant, una empresa global que nació en Argentina y en la actualidad opera en 35 países, tiene más de 30 mil empleados y se especializa en tecnología digital e inteligencia artificial.