
“La denuncia tiene un doble impacto. Por un lado, sirve para que la ONU tome conocimiento del desfinanciamiento en el sistema universitario argentino y conozca la realidad de las instituciones. Al mismo tiempo, da cuenta de la situación que padecen los trabajadores y los estudiantes en términos de derechos humanos”, sostiene Anselmo Torres, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
Y continúa: “En este aspecto, no solo los salarios sufrieron una quita casi del 50 por ciento, sino que también redujeron la cantidad de becas y no actualizaron los montos. Queremos que la ONU le exija al gobierno nacional el cumplimiento de los acuerdos internacionales vinculados al derecho a la educación superior, y le solicitamos a la Relatora que se inscriban como amicus curiae ante la Corte Suprema”.
Según el propio rector, es la primera vez que una universidad presenta una iniciativa de este tipo. En términos jurídicos, amicus curiae es un figura que no está involucrada en el litigio, pero que colabora con los jueces en procesos que poseen interés público. A través del aporte de sus conocimientos jurídicos, técnicos y científicos sobre las temáticas en debate, el amicus curiae aporta información de calidad y legitima la decisión final mediante sus aportes imparciales.
Si bien la presentación ante la ONU ya había sido elaborada, los fallos judiciales a favor de las universidades frenaron la iniciativa. Sin embargo, las apelaciones del gobierno hicieron que la causa llegue a la Corte Suprema, cuya sentencia final puede demorarse. En este marco, el rector de la UNRN y vicepresidente del CIN retomó el impulso y finalmente hizo la denuncia. Ahora, la expectativa es que la ONU pueda ayudar para que el Ejecutivo cumpla la Ley.

Todavía peor
Pese a que el desfinanciamiento hace estragos en todas las universidades, en algunas el impacto es todavía más grave. Una de ellas es la Universidad Nacional de Río Negro, que tiene sedes distribuidas en toda la provincia y no cuenta con edificios propios. En este aspecto, mientras los alquileres suben de forma indiscriminada, los gastos de funcionamiento están estancados.
“El territorio es inmenso y tratamos de cubrir la oferta en cada lugar. Tenemos 8 sedes de la UNRN y los trayectos son importantes. Entre otras cosas, esto impide hacer economía de escala y darle diferentes usos a un mismo espacio. Por ejemplo, contamos con tres hospitales escuela, uno de odontología en Allen, otro de veterinaria en Choele Choel, y otro de kinesiología en Viedma. Las distancias entre sí son larguísimas y no pueden utilizarse de forma conjunta”, detalla el vicepresidente del CIN.
Para tomar dimensión geográfica y del impacto particular en la Patagonia, no hay un ruta directa por tierra que una Viedma, la capital de Río Negro donde está ubicado el rectorado, con Bariloche, epicentro científico y tecnológico de la región. Por lo tanto, para trasladarse de una sede a la otra, hay que tomar un avión o pasar por otra provincia para ir en vehículo.
Aunque a menor escala, el mismo panorama atraviesan los estudiantes, que tienen que movilizarse varios kilómetros en transporte público (con boletos que oscilan entre los 3600 y los 4700 pesos), y con las becas Progresar congeladas en 35 mil pesos mensuales.

