
En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Daniel González, secretario general de la Universidad, relata: “El hecho más alarmante de este contexto es que el sistema universitario sigue reclamando algo que es básico y natural de nuestra democracia: que se cumpla la Ley de Financiamiento Universitario”. Esta normativa fue aprobada por el Congreso, vetada por el Ejecutivo, vuelta a ratificar por el Legislativo e incluso ordenada por la Justicia para que se aplique. De hecho, hace unas semanas la Sala III de la Cámara Nacional en lo Contencioso Administrativo Federal obligó al gobierno a recomponer los salarios de los trabajadores y las becas estudiantiles. Sin embargo, la Ley lleva más de 170 días sin cumplirse.
Así, tras varios días de paro y el tardío inicio del cuatrimestre como medidas de fuerza, el CIN convocó a realizar una jornada de reclamo en todo el país bajo la consigna “La universidad no se apaga”. Desde las 8 de la mañana del miércoles 15 hasta las 8 de la mañana del jueves 16 de abril, las casas de estudio ofrecerán propuestas culturales, académicas y científicas. El objetivo es mostrar la importancia de la Universidad en la sociedad y cómo se vincula con la comunidad del barrio donde se inserta. En el comunicado, el CIN planteó: “Sin financiamiento y sin salarios dignos, lo que produce, genera y crea la universidad pública argentina se va apagando. Cuidemos lo que nos hace bien”.
Entre las actividades que presentará la Universidad Nacional de Quilmes está, por ejemplo, el ciclo “Memoria de Malvinas” que incluye la proyección del documental “Malvinas: la lucha continúa” a las 15 hs. Este film narra la experiencia de posguerra de los sobrevivientes, y estarán presentes estudiantes de la UNQ, de la Universidad de Scalabrini Ortiz y el director Luciano Serafín De Gori. También, se presentará la exposición fotográfica “Cuando la imagen resiste” a las 16 hs y el libro “Tecnologías de impunidad: cómo la dictadura intentó ocultar los crímenes cometidos durante la Guerra de Malvinas” a las 17, donde estará el autor Jerónimo Guerrero Iraola. En la misma línea, el coro de la Universidad realizará intervenciones con la consigna “Acordes en lucha” a las 20 hs.
Lía Gómez, coordinadora del Programa de Cultura de la UNQ, cuenta a la Agencia: “El objetivo es pensar Malvinas desde el presente. Estamos a cincuenta años del golpe de Estado y la guerra nos continúa atravesando a través de, por ejemplo, el reclamo histórico por la soberanía de las Islas y mediante las denuncias que hicieron excombatientes por los casos de tortura que vivieron. Además, queremos recuperar las memorias de las experiencias de quienes vivieron la guerra allá pero también de quienes la vivieron desde acá, como madres, abuelas e hijas”.
Por otra parte, UNQStreaming dirá presente con los programas que realizan emisiones ese día y también habrá proyecciones de contenidos que dan cuenta de la importancia de la universidad producidos por la UNQ y por la Red Nacional Audiovisual Universitaria. Por otra parte, a partir de las 14 hs habrá charlas sobre las experiencias en discapacidad a la hora de estudiar, la salud mental y los consumos problemáticos a los que se enfrentan los estudiantes, y sobre cómo crear videojuegos.
“‘La universidad no se apaga’ es una expresión de resistencia al intento de apagado que lleva adelante el gobierno nacional mediante el desfinanciamiento”, plantea González. Y continúa: “El salario de los docentes y no docentes sufrió una pérdida por encima del 30 por ciento del poder de compra, hay una pauperización de los programas de becas a estudiantes y de los fondos para el funcionamiento de las universidades”.
Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el presupuesto destinado a las casas de estudio cayó un 45,6 por ciento desde 2023 hasta la actualidad, lo que afecta principalmente a salarios de docentes y nodocentes. Por ejemplo, para enero de este año, la Canasta Básica Total alcanzó $1.360.299 y únicamente los docentes titulares con dedicación exclusiva y los nodocentes con categoría 1 y 2 (los sueldos más altos) superan ese umbral, mientras que el resto de los trabajadores docentes y nodocentes perciben salarios menores que los ubican por debajo de la línea de pobreza e, incluso, de indigencia.

