
“La disminución de la eficacia de los antibióticos pone en riesgo procedimientos médicos esenciales que dependen de estos medicamentos para prevenir y tratar infecciones. Proteger la eficacia de los antibióticos es, por tanto, fundamental para garantizar una medicina moderna, segura y eficaz”, destacaron desde la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios a través de un comunicado de prensa.
El objetivo del gobierno es eliminar de forma definitiva los envases de 30 dosis para abril de 2027, y que los medicamentos tengan un tope de 20 unidades por caja. En ese lapso de 12 meses se llevará a cabo una transición gradual para asegurar que ninguna persona interrumpa su tratamiento ni pierda su proscripción emitida.
La política implementada por el gobierno español no es un hecho aislado, sino que se enmarca en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos. Además de reducir la cantidad de dosis, el Ejecutivo emitió una serie de recomendaciones para los médicos y los farmacéuticos. Por ejemplo, en el caso de los doctores, siempre que el paciente esté clínicamente estable y la infección no sea complicada, la autoridad sanitaria recomienda usar el fármaco que sea más eficaz en la menor cantidad de tiempo.
La resistencia a los antimicrobianos es una de las principales amenazas para la salud pública en Europa y en el mundo. Solo en la Unión Europea hay más de 35 mil fallecimientos cada año. Al mismo tiempo, los costos sanitarios y sociales se estiman en 11.700 millones de euros anuales. Por lo tanto, no solo se trata de un problema asociado a la salud pública, sino que tiene un impacto grande en términos sociales y económicos para los países.

