Científicos de la UNQ desarrollan una terapia para combatir un tumor pediátrico

Junto con médicos de los Hospitales Garrahan y Austral, analizan cómo un fármaco puede ayudar a tratar el neuroblastoma. Aunque faltan ensayos, los resultados son alentadores.

Daniel Alonso y Valeria Segatori, autores del artículo. Créditos: Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.
Daniel Alonso y Valeria Segatori, científicos del Centro de Oncología Molecular y Traslacional que participan del estudio. Créditos: Agencia de Noticias Científicas de la UNQ.
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Científicos y científicas del Centro de Oncología Molecular y Traslacional de la Universidad Nacional de Quilmes, junto con médicos de los Hospitales Garrahan y Austral, avanzan en un nuevo tratamiento contra el neuroblastoma. Es un tipo de cáncer que suele afectar a menores de cinco años y que inicia en los neuroblastos, es decir, células nerviosas inmaduras que se encuentran en varias áreas del cuerpo. La terapia, que se halla en la fase II de ensayos clínicos, consiste en administrar el fármaco “racotumomab” –creado por la UNQ y científicos de Cuba– en los pacientes luego de recibir los tratamientos tradicionales para incentivar el sistema inmune y que este ataque la actividad tumoral. Puntualmente, se centran en un tipo de tumor conocido como “neuroblastoma de alto riesgo”, que se caracteriza por ofrecer menos sobrevida a los pacientes. Aunque faltan ensayos, los resultados son alentadores: el sistema inmune de quienes recibieron racotumomab detectó la actividad tumoral y posibilitó una mayor sobrevida. Los resultados del estudio fueron publicados en la revista Pediatric Blood and Cancer.

El neuroblastoma se suele diagnosticar entre el primer mes de vida y los cinco años. Es el tumor maligno más frecuente en pediatría y se genera en la cresta neural –células que aparecen durante las primeras etapas del desarrollo de un embrión y que migran y dan origen a diversas partes del cuerpo–. En números, representa entre el ocho y el diez por ciento de los tumores en la infancia y es responsable de alrededor del 15 por ciento de todas las muertes infantiles por cáncer. En Argentina corresponde al 41 por ciento de los tumores en personas que tienen menos de tres meses.

El neuroblastoma puede ser de bajo, medio y alto riesgo, y es a este último al que apuntaron los investigadores de la Universidad Nacional de Quilmes, junto con los médicos del Garrahan y el Austral. Es un tipo de tumor muy agresivo que tiene grandes chances de recaídas y acorta la sobrevida del menor. Actualmente, en Argentina, es tratado con quimioterapia, radioterapia y trasplante de células madres. Sin embargo, aún así, muchas veces no alcanza.

El equipo científico probó qué sucedía si le daban el fármaco racotumomab a los pacientes, luego de que hayan recibido las terapias tradicionales. Así lo explica Valeria Segatori, científica del Centro de Oncología Molecular y Traslacional y una de las investigadoras que participó en el estudio, a la Agencia: “Teníamos pacientes con la enfermedad muy avanzada y otros que no tanto, y todos habían pasado por los tratamientos tradicionales que son muy agresivos. Lo que nosotros queríamos ver es si al darles racotumomab, se inducía una respuesta inmune. Es decir, que el sistema inmune aún debilitado reconozca las células tumorales y las ataque”.

Y continúa: “Lo que vimos es que quienes producían una respuesta con anticuerpos IGM, un tipo de anticuerpos particular, tenían una mayor sobrevida. En el cuerpo, cuando nacemos, tenemos anticuerpos que son transmitidos por las madres. En el caso de los IGM, son aquellos que se generan cuando una bacteria ingresa a nuestro cuerpo. Sin embargo, son pocos los que se producen, entonces se dan vacunas para reforzar esas respuestas inmunes. En la terapia con racotumomab, lo que hacemos es forzar a que los anticuerpos IGM reconozcan a las células tumorales, las inducimos a que las ataquen y también a que se reproduzcan durante el tiempo en el que se administra la droga”. Puntualmente, racotumomab está dirigida contra el antígeno tumoral N-glicolil GM3, que está presente en la superficie de las células cancerosas.

Racotumomab es un fármaco que fue desarrollado originalmente en 2013 por el Laboratorio de Oncología Molecular de la UNQ -ahora devenido en Centro- y el Centro de Inmunología Molecular de Cuba. En la actualidad, está aprobado para usarse como terapia, que complementa las tradicionales, en pacientes con cáncer pulmonar de células no pequeñas. En el marco del ensayo para ver si también puede utilizarse para el neuroblastoma de alto riesgo, los pacientes se realizaron los tratamientos tradicionales y luego se les administró racotumomab. Segatori detalla a la Agencia: “Al inicio, se les dio cinco primeras dosis cada 15 días y, si la enfermedad no progresaba, se continuaba con una dosis por mes hasta completar las 15. Si el cáncer empeoraba, se probaba con otros tratamientos más agresivos”.

La mejor solución para los que menos tienen

En los países desarrollados, una de las opciones terapéuticas para tratar el neuroblastoma de alto riesgo es la inmunoterapia anti-GD2, otro antígeno presente en las células tumorales de este tipo de cáncer. Este tratamiento reduce hasta el 50 por ciento los casos de neuroblastoma. Sin embargo, prácticamente no es una opción en este lado del mundo. “La mayoría de los pacientes no puede acceder a ese tratamiento. De los 39 que participaron en este estudio, solo dos habían sido tratados contra el antígeno GD2. Esto se debe a diversas cuestiones, como las demoras en la primera visita al médico, cuestiones económicas y el diagnóstico tardío”, detalla Segatori.

Y agrega: “Es una terapia de primera línea en los países desarrollados y acá es muy difícil darla. Además, la tasa de respuesta en pacientes de neuroblastoma en países como Argentina, independientemente de qué tipo de terapia se dé, ya de por sí es menor en comparación con el combo de tratamientos disponibles que hay en Europa o en Estados Unidos”.

Así, en pleno contexto de desguace de la investigación científica, las universidades y los hospitales, son los científicos quienes apuntan a generar terapias nuevas para el país y la región que puedan dar respuesta a los pacientes.


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