Fue uno de los impulsores de la biología sintética y recorrió el mundo para impulsar la genómica moderna.

El 29 de abril falleció J. Craig Venter, un científico visionario cuyo trabajo contribuyó al conocimiento del genoma humano. Según un comunicado del Instituto que presidía y lleva su nombre (radicado en California), el deceso se produjo tras una breve hospitalización por efectos secundarios derivados del tratamiento de un cáncer de diagnóstico reciente. Desde la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes recorremos los principales logros de su carrera científica.
Venter se hizo conocido por fundar en 1998 Celera Genomics, una empresa orientada a secuenciar el genoma humano. Desde 1990 existía el Proyecto Genoma Humano, una iniciativa internacional cuyo objetivo principal consistió en identificar, secuenciar y mapear todos los genes del ADN humano. Venter lanzó su propio proyecto de secuenciación y se mantuvo al margen del consorcio público. Utilizó una técnica novedosa para aquel momento, conocida como shotgun sequencing, y usó el material genético de cinco individuos para generar las secuencias. Aunque eran anónimos, se cree que una de las muestras pertenecía al propio Venter. En febrero de 2001, las revistas Nature y Science publicaron las secuencias del genoma humano presentadas con un día de diferencia por el consorcio público y Celera Genomics, respectivamente.
El comunicado del Instituto Venter expresa que el científico fue un líder visionario cuyo trabajo contribuyó a definir la genómica moderna e impulsó el campo de la biología sintética. En este sentido, Venter consiguió la creación de un cromosoma artificial en octubre de 2007, lo que representó el paso previo hacia la creación de células en el laboratorio.
Es justamente en el campo de la biología sintética donde Venter y su equipo lograron, en 2010, la construcción de la primera bacteria capaz de autorreplicarse gracias a un genoma sintetizado químicamente. Este hito demostró que los genomas podían diseñarse digitalmente, construirse a partir de componentes químicos y activarse para funcionar en una célula viva.
De acuerdo al comunicado, Venter también impulsó un descubrimiento científico a escala global. En 2004 inició una navegación alrededor del mundo a bordo del Sorcerer II. En el viaje tomó muestras de ADN de virus y bacterias que envió para ser secuenciadas y analizadas. El objetivo era descubrir decenas de millones de genes nuevos, una inmensa cantidad de información sobre la biodiversidad de la Tierra. Estos microorganismos también pueden guardar la clave para desarrollar poderosos fármacos e incluso contribuir a limpiar la contaminación producida por los seres humanos. El viaje también serviría para responder preguntas sobre la evolución y la supervivencia de las especies. La información todavía se analiza, al presente los hallazgos han profundizado la comprensión del conjunto de bacterias que habitan los océanos.
Venter fue, además de científico, un empresario muy prolífico. Fundó Synthetic Genomics, Human Longevity y, más recientemente, Diploid Genomics. Su meta era convertir a la genómica y a la biología sintética en herramientas para la salud que pudieran ser aprovechadas por la sociedad.
Más allá de todo, su legado es el Instituto J. Craig Venter que se dedica a la investigación sin fines de lucro y tiene sede en California. Fue fundado en 1992 como “Institute for Genomic Research” y tomó el nombre actual en 2006. Se enfoca en el avance de la genómica, la comprensión de sus implicaciones para la sociedad y la comunicación de estos resultados a la comunidad científica, el público y los actores políticos. En la actualidad cuenta con 120 científicos y personal con experiencia en biología sintética, biología humana y evolutiva, genética, bioinformática, tecnología de la información, secuenciación de ADN de alto rendimiento, investigación en genómica y políticas ambientales, y divulgación científica.

