El proyecto, seleccionado por la Fundación INVAP para su programa “Emprender ConCiencia”, busca reducir la huella hídrica y promover la reutilización del agua en los procesos de teñido.

El biocatalizador es un conjunto de bacterias capaces de degradar los colorantes tóxicos presentes en los efluentes de la industria textil y reutilizar el agua utilizada en el teñido de telas. El sistema, probado junto a la empresa ITalcolore de Luján, logró reducir los contaminantes en apenas dos días de tratamiento. El proyecto llevado adelante por el Laboratorio de Investigaciones en Biotecnología Sustentable (LIBIOS) tiene el potencial de disminuir la huella hídrica de una actividad que consume hasta cuarenta litros de agua por prenda. Desde la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes conversamos con Cintia Rivero, directora de LIBIOS sobre el presente del desarrollo que fue seleccionado por la Fundación INVAP para su programa “Emprende ConCiencia”.
Rivero explica que un biocatalizador es un catalizador biológico, es decir, “una bacteria que lleva a cabo reacciones que son de interés como, por ejemplo, la degradación de colorantes que están en distintas fuentes de agua”.
La bacteria usa al colorante como fuente de alimento a la vez que lo degrada. En particular, el equipo liderado por Rivero utilizó tres tipos de bacterias diferentes ya que cada una se alimenta de diferentes sustancias que componen los desechos tóxicos de las fábricas textiles. El resultado es tan sencillo como formidable: la disminución de la toxicidad.
“La empresa con la que trabajamos se llama ITalcolore y queda en Luján. Ellos tiñen diferentes tipos de telas y descartan los efluentes tratados en un polo industrial. Establecimos el contacto a raíz de un proyecto anterior”, cuenta Rivero. A partir de allí, el equipo de la Universidad Nacional de Quilmes trabajó en un sistema que permite no solo tratar el agua de teñido, sino también reutilizarla. “Para teñir una remera se consumen entre 15 y 40 litros de agua. Al poder reutilizarla se disminuye la huella hídrica”, detalla la especialista.
En Argentina, el 80 por ciento de las empresas que se ocupan del teñido de telas tratan a los efluentes con métodos químicos convencionales. Los colorantes no se degradan, sino que se concentran en lodos tóxicos que complican su desecho. Gracias a la combinación de bacterias que componen el biocatalizador, los tóxicos en los efluentes podrán degradarse en la misma fábrica y permitirán la reutilización del agua de teñido en varios procesos más.
La parte importante del desarrollo es la duración del biocatalizador. Para esto, las bacterias que se utilizan se inmovilizan en un soporte que es una matriz natural. En pruebas con muestras reales de la empresa de Lujan, el sistema propuesto logró la degradación de entre el 45 y el 80 por ciento del colorante presente luego de un tratamiento de dos días. El agua tratada en este proceso es apta para ser reutilizada en la planta o en la limpieza de los equipos.
El aporte de la Fundación INVAP
El biocatalizador desarrollado por el equipo de la UNQ fue seleccionado junto a otros 15 entre doscientos presentados a la Fundación INVAP. “Emprende ConCiencia” es un programa intensivo. Se trata de un acompañamiento de emprendimientos que utilizan la ciencia y la tecnología como herramienta para la transformación social. La propuesta de trabajo está basada en la colaboración y en la experiencia del entramado científico-tecnológico de la ciudad de San Carlos de Bariloche. En las próximas semanas Rivero viajará a la ciudad del sur de Argentina para ser parte de este programa con su biocatalizador.
“Nuestras expectativas son que INVAP aporte al desarrollo y al diseño del filtro que contenga a estos biocatalizadores, estas bacterias inmovilizadas, para poder aplicarlo directamente en la bacha de teñido. Otra opción es diseñar un tanque que se ubique cerca de la pileta de coloración para tratar el agua ni bien se realiza el procesamiento de las telas y volver a utilizarla con facilidad”, señala Rivero.

