
Según la OMS, se estima que una de cada seis personas en edad reproductiva experimenta infertilidad en algún momento de su vida. En línea con ese panorama, el nuevo estudio, centrado específicamente en mujeres de entre 35 y 49 años, reveló que la infertilidad aumentó de forma sostenida entre 1990 y 2023, siendo Ecuador el país donde la prevalencia creció con mayor rapidez. Además, el equipo científico calculó que en 2023 alrededor de 53,6 millones de mujeres de ese grupo etario vivían con infertilidad en todo el mundo. Los investigadores proyectan que, para 2036, la cifra llegará a 79,6 millones de mujeres.
En el paper, se explica que este crecimiento se debe a múltiples factores. En primer lugar, cada vez más mujeres deciden tener hijos a edades más avanzadas. Muchas de ellas eligen retrasar la maternidad ya que priorizan estudiar, trabajar y, a su vez, postergan la formación de una pareja. En línea con esto, quienes quieren ser madres siendo más adultas se enfrentan con la reducción de la reserva ovárica, el deterioro de la calidad de los óvulos y un riesgo mayor de aborto espontáneo.
Igualmente, los autores plantean que el registro de una mayor infertilidad también se debe a que hay más consultas médicas sobre la problemática, lo que posibilita un diagnóstico temprano y la realización de tratamientos de reproducción asistida. De todas maneras, afirman, estas técnicas no son igual de accesibles en materia económica en todos los países y al interior de cada sociedad.
En esta línea, el equipo científico subraya la necesidad de desarrollar políticas que integren la infertilidad en las agendas sanitarias nacionales y mundiales, como la ampliación del acceso a la atención de la fertilidad y la necesidad urgente de la detección precoz en todos los países.
Múltiples causas
Además de las causas nombradas por el equipo científico, la OMS detalla que en el sistema reproductor femenino, la infertilidad puede ser causada por diversas anomalías de los ovarios, el útero, las trompas de Falopio y el sistema endocrino, entre otros. En el caso del sistema reproductor masculino, suele estar asociada a problemas en la eyaculación, ausencia o bajos niveles de espermatozoides, o malformaciones en la forma y el movimiento de los espermatozoides.
Pero la ciencia continúa encontrando otros motivos. Por ejemplo, hace dos años, científicos argentinos demostraron que las olas de calor afectan la fertilidad masculina. Al analizar el semen expuesto a altas temperaturas de casi 55 mil personas de Buenos Aires durante el período 2005-2023, observaron que se presentan un menor número de espermatozoides y con una morfología anormal a comparación de los demás.

