Se realizará el 14 de octubre en C Art Media y combinará charlas y talleres para programar, crear robots y aprender a usar la inteligencia artificial.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la UNQ, Noelia Vega, directora de Comunidad y Comunicación de Chicas en TEC, cuenta: “Queremos que dejen de ser usuarias de la tecnología y pasen a ser creadoras. Durante la jornada, podrán aprender a hacer su primer robot, programar con IA o aplicar la IA para resolver problemas de la vida cotidiana. También, habrá un hackathon, es decir, desarrollarán un producto tecnológico en seis u ocho horas para poder solucionar una problemática social específica”.
Además, habrá charlas de integrantes de la comunidad de Chicas en Tecnología y una feria en la que distintas escuelas bonaerenses presentarán sus proyectos tecnológicos. La participación es abierta y no requiere formación ni experiencia previa. “Es una jornada de aprendizaje y 100 por ciento inmersiva para que ellas mismas se lleven algo concreto que hayan podido crear, como el robot, su primer proyecto de datos o una línea de código. Necesitamos que las jóvenes se metan en el mundo tecnológico y vean un futuro profesional posible”, afirma Vega.
La participación de las mujeres en las carreras y trabajos vinculados con la tecnología todavía es desigual. Según la investigación “La brecha que persiste” de Chicas en TEC, en Argentina las mujeres son mayoría en el sistema universitario argentino (61.3 por ciento), pero solo 4 de cada 5 estudiantes de carreras intensivas en programación son hombres. Lo mismo sucede en carreras de desarrollo tecnológico, donde representan el 22,8 por ciento de las personas matriculadas.
Algo similar sucede en el mercado laboral: según el relevamiento “Paridad en Código” de la organización, las mujeres son el 36 por ciento de quienes trabajan en empresas tecnológicas del país, y su lugar se achica todavía más en roles de desarrollo, datos y liderazgo técnico, aun cuando llegan más formadas que sus compañeros varones.

“Es por esto que PUMM está destinado a mujeres de entre 13 y 23 años. Es el momento en donde deciden qué quieren hacer en el mundo laboral. Desde la organización, nosotras promovemos una mirada consciente de la tecnología, no solamente el potencial transformador que tiene, sino también preguntas y tensiones que plantea la vida cotidiana en la tecnología”, define Vega.
Y agrega: “Necesitamos que haya mujeres en procesos de toma de decisiones para que, entre otras cosas, la tecnología no contenga sesgos de género. Por ejemplo, si le pedimos a la IA que muestre la imagen de un líder, seguramente creará la de un varón. Ahora bien, si le proponemos que cree una imagen de una persona que realiza tareas de cuidado, seguramente elija crear la de una mujer”.
De usuarias a creadoras de la tecnología
Delfina Moschella tiene 21 años, estudia Ingeniería en Informática en la Universidad Nacional de La Matanza y es una entusiasta de las ciencias aeroespaciales. En una edición anterior de PUMM, integró el equipo Ciberforce, con el que ganó la HackaPUMM gracias a una propuesta orientada a hacer que la educación en ciberseguridad fuera más accesible y cercana.
“Durante el evento, tuvimos mentorías para mejorar el proyecto y aprendimos cómo presentarlo ante un jurado. Con el equipo ganamos el desafío. PUMM me sirvió porque es una jornada que no termina ese día, sino que te llevás aprendizaje a tu casa y ganas de especializarte en un área específica”, cuenta Moschella a la Agencia. Este año, además, participará de la organización del evento. “Así como me abrieron las puertas a mí, quiero abrir las puertas a otras chicas para incentivarlas a crear tecnología”, agrega.
La edición 2026 de PUMM se organiza junto con Fundación Cimientos y Enseñá por Argentina, en el marco de un proyecto cofinanciado por la Unión Europea. En 2025, el evento convocó a más de mil jóvenes de Argentina y otros países de la región. Este año, la organización busca superar esa cifra.

