El ébola fuera de control: la República Democrática del Congo registró cerca de cuatro mil muertes

Desde mayo, se detectaron más de ocho mil casos en siete provincias y la OMS asegura que la propagación del virus es más rápida que en cualquier otro brote.

Personal médico se prepara para su turno en el centro de tratamiento de Mongbwalu, en la República Democrática del Congo. Créditos: Moses Sawasawa.
Personal médico se prepara para su turno en el centro de tratamiento de Mongbwalu, en la República Democrática del Congo. Créditos: Moses Sawasawa.
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La epidemia del ébola declarada el 15 de mayo en la República Democrática del Congo continúa extendiéndose. Hasta el momento, se registraron 8.067 casos confirmados y 3.901 muertes, lo que representa una letalidad de casi el 50 por ciento. La cepa responsable de este brote es la de Bundibugyo, que circula de manera comunitaria en distintas regiones del país y aún carece de tratamientos. Según la OMS, el virus circula más rápidamente que en cualquier otro brote anterior. 

La enfermedad por el virus del ébola, o simplemente ébola, es una afección grave que provoca la muerte. La variante que circula actualmente es Bundibugyo, una de las especies del género Orthoebolavirus que pueden causar enfermedad en seres humanos. Se trata de una cepa menos estudiada y menos frecuente que la Zaire, responsable de algunos de los principales brotes de ébola registrados en las últimas décadas.

En diálogo con la Agencia de Noticias Científicas, Alejandro Castello, profesor de Virología Aplicada de la UNQ, explica: “La variante Bundibugyo es distinta antigénicamente de la Zaire, causante de extensos brotes en 2016. Si bien existen vacunas y anticuerpos monoclonales contra esta última, no serían efectivos contra la cepa que circula hoy. De cualquier forma, ambas terapias están siendo usadas como recurso de emergencia”.

En la actualidad, además de las casi cuatro mil muertes, las autoridades de la República Democrática del Congo informaron que, hasta el momento, 2.070 personas se recuperaron de la enfermedad, mientras que otras 773 permanecen hospitalizadas o aisladas. A su vez, las autoridades sanitarias realizan seguimiento de las personas que estuvieron en contacto con pacientes infectados.

Castello detalla: “El tratamiento debe ser intenso en cuanto a la reposición de líquidos y de sangre, en caso de hemorragia. Los dolores y fiebre alta también se tratan con analgésicos y antipiréticos. El problema es que gran parte del brote está en zonas de conflictos armados, por lo que no se puede acceder a la internación necesaria. Por eso, la letalidad en este brote se acerca al 50 por ciento”. La epidemia afecta a siete provincias, de las 26 que tiene la República Democrática del Congo: Ituri, Tshopo, Bas-Uélé, Haut-Uélé, Kivu del Norte (este), Kivu del Sur y Ubangi del Sur.

En la actualidad, la cepa Bundibugyo no cuenta con vacunas ni tratamientos específicos aprobados. La OMS trabaja en el desarrollo de dos inmunizaciones que ya iniciaron ensayos clínicos de fase uno en humanos y que, hasta ahora, demostraron ser seguras. Sin embargo, su desarrollo puede demorar varios meses. En paralelo, desde agosto, la República Democrática del Congo comenzó una campaña de vacunación con Ervebo, desarrollada originalmente contra la variante Zaire, que es la más frecuente. Esta inmunización demostró resultados alentadores en estudios con animales frente a la cepa Bundibugyo.

El virus del ébola puede contraerse por contacto con la sangre o los fluidos corporales de animales infectados, generalmente murciélagos de la fruta. Una vez que un humano es contagiado, se puede transmitir de persona a persona a través de fluidos corporales, como vómito, sangre y semen, así como por contacto con superficies y materiales contaminados, como ropa de cama y de vestir. Las personas pueden contagiar solo cuando presentan síntomas, como fiebre, vómitos, diarrea, dolor muscular, hasta hemorragias internas y externas.


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