
Los biólogos marinos grabaron 25 pulpos de tres especies distintas en seis ecosistemas diferentes de Europa y América. Así, registraron más de 4 mil movimientos de sus brazos, contaron 15 conductas, como esconderse y aparearse, y 12 movimientos, como levantarse o alcanzar algo. De esta manera, detectaron que a veces usan un solo brazo para tareas como agarrar comida y otras veces usan varios brazos para realizar comportamientos como gatear o lanzar un ataque con paracaídas, una técnica de caza que usan para atrapar presas.
“Tiene sentido que haya brazos que se especialicen en un determinado movimiento porque hay estructuras que acompañan, como es el caso del sifón. Los pulpos se mueven arrastrándose o por medio de su sifón, que le permite propulsarse por un chorro de agua. Este está ubicado junto a los brazos posteriores, por lo que es lógico que utilice esas extremidades para dar impulso y no las otras. Lo que no quiere decir que no estén todas preparadas para realizar todas las tareas”, explica Nicolás Ortiz, director del Centro Nacional Patagónico, a la Agencia.
Además, el investigador del Instituto de Biología de Organismos Marinos del Conicet (Ibiomar) relata que también hay un brazo específico, el “hectocotilizado”, que utilizan los machos para el proceso de cópula, es decir, para transferir o inseminar espermatozoides a la hembra.
Por su parte, Ramiro Braga, también integrante del Ibiomar y del Laboratorio de crustáceos y ecosistemas costeros, cuenta ante la Agencia: “El estudio plantea, a su vez, que los brazos anteriores fueron usados un 64 por ciento de las veces, mientras que los posteriores solo el 36 por ciento. ¿En función de qué? Los primeros se utilizaron con mayor frecuencia para acciones como alcanzar, elevar, bajar y curvar. Es decir, para la exploración del fondo, ya sea para cazar o buscar cuevas. En tanto que, las posteriores se usaron más para acciones como rodar, apoyarse y mantener el cuerpo”.
Aún más, los científicos vieron 7 mil deformaciones en los brazos que se pueden clasificar en 4 tipos: acortamiento (disminución de la longitud del brazo), alargamiento (aumento de la longitud del brazo), flexión (curvatura del brazo) y torsión. Cada región del cuerpo se especializaba en una deformación puntual, por ejemplo, las curvaturas se presentaban principalmente cerca de las puntas, mientras que las elongaciones eran más frecuentes cerca del cuerpo.
Maestros de la supervivencia
Luis Cappozzo, director del Museo de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” acota ante la Agencia: “El cuerpo blando del pulpo puede cambiar rápidamente de forma, color y textura, lo que permite que se escurra en huecos pequeños de las rocas u otros objetos. Además, su sistema nervioso es muy complejo, tienen una visión excelente y eso los ubica como los invertebrados más inteligentes y de mayor diversidad conductual”.

