Bennu, así se llama este cuerpo rocoso que orbita cerca de la Tierra. Posee aminoácidos, componentes fundamentales de las proteínas.

El asteroide Bennu es un pequeño cuerpo celeste que orbita cerca de la Tierra y se convirtió en uno de los objetos más interesantes del Sistema Solar. La misión OSIRIS-REx de la NASA logró recolectar y traer hasta la Tierra muestras directas de su superficie. Solo bastó una pizca de polvo de este asteroide para saber que allí había aminoácidos, componentes que forman las proteínas y dan origen a la vida. Científicos de la Universidad de California los estudiaron en detalle y publicaron sus resultados en la revista PNAS. Para echar luz al respecto, desde la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes dialogamos con la licenciada en Ciencias Físicas Eugenia Noel Gomes, que realiza su doctorado en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) y se especializa en dinámica y taxonomía de asteroides.
Un equipo de científicos analizó aminoácidos presentes en las muestras de Bennu con técnicas de última generación capaces de detectar cantidades muy pequeñas. Respecto de la importancia de los hallazgos del grupo de California, Gomes resalta: “Encontrarlos en muestras extraterrestres fortalece la teoría de que el origen de la vida se dio gracias a meteoritos que cayeron en la Tierra y llenaron de aminoácidos su superficie, y no que la vida se formó completamente en nuestro planeta”.
Para interpretar mejor los resultados, los investigadores californianos compararon los datos de Bennu con los de un cuerpo conocido y estudiado: el meteorito Murchison. Según Gomes: “Murchison y Bennu son dos objetos con características muy similares. Ambos son carbonáceos y rocosos. La diferencia principal es que Murchison es un meteorito que cayó a la Tierra en 1969. En cambio, Bennu sigue en el Sistema Solar”. La científica agrega que, aunque ambos presentan aminoácidos, Bennu tiene una mayor variedad y son más complejos que los de Murchison. Además, el hecho de cruzar la atmósfera y llegar a la Tierra produce cambios en la composición.
Preservados durante millones de años en el interior de Bennu, los aminoácidos hablan de la historia química del Sistema Solar y de la vida. Gomes aclara que “es usual encontrar aminoácidos en asteroides, lo que no es tan común es poder medirlos correctamente. Se han encontrado aminoácidos en los meteoritos, que son asteroides o partes que caen en la Tierra. Se usaron mediciones mucho más sencillas y también se pudo observar la presencia de aminoácidos con otros métodos un poco más complejos en asteroides y cometas que se encuentran en el espacio exterior”.
Las mediciones que se hacen en las muestras extraterrestres no son simples. Gomes cuenta que los científicos se fijaron en la proporción de los aminoácidos y qué iones y moléculas los acompañan. “Con esa información armaron el historial de cómo se sintetizaron los aminoácidos. La glicina, el aminoácido más simple, en Bennu se formó en un ambiente muy frío expuesto a la radiación solar. Eso es algo muy diferente a la que se encuentra en la Tierra. Esta última se sintetiza en un clima más cálido y por otros mecanismos”, detalla. Esto significa que un mismo aminoácido pudo haberse formado a través de procesos distintos en Bennu y Murchison.
En el meteorito Murchison, los datos son compatibles con un mecanismo conocido como síntesis de Strecker, un proceso químico que puede ocurrir en presencia de agua líquida y que transforma compuestos simples. En cambio, la historia de la glicina en Bennu parece ser diferente y podría haberse formado en regiones muy frías y alejadas del Sol. Allí, la radiación y las reacciones habrían generado moléculas orgánicas que luego quedaron incorporadas al asteroide.
Más allá de la complejidad de las medidas, los hallazgos refuerzan la idea de que el espacio no es un lugar químicamente inerte, sino un entorno donde se generan y reaccionan moléculas complejas. El estudio de Bennu, gracias a la precisión de las muestras traídas directamente desde el asteroide, ofrece una ventana única hacia esos procesos antiguos y lejanos. Una parte de la historia química del Sistema Solar y oportunidad para espiar el origen de la vida en la Tierra.

