
“En esta reunión se manifestó una inquietud mayor respecto a la posibilidad de que los avances en la inteligencia artificial se descontrolen y causen daños irreversibles a la humanidad. Algo a destacar es que la preocupación no solo viene de activistas o políticos que podríamos denominar como ‘progresistas’, sino que también está latente en los directivos de las compañías más relevantes del ámbito. Hasta aquellos que podrían considerarse como los villanos del sector prevén un posible desenlace catastrófico”, asegura Claudio Martínez, periodista que cubrió la Cumbre desde Nueva Delhi, en diálogo con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes.
Por ejemplo, el director ejecutivo de Google DeepMind, Demis Hassabis, sostuvo que una inteligencia artificial podría razonar de manera similar al ser humano en un lapso de 5 a 8 años. Ante este panorama, el CEO de Open AI (creador de Chat GPT, el chatbot más utilizado del planeta), Sam Altman, resaltó que es necesaria una regulación urgente: “La democratización de la IA es la mejor manera de garantizar que la humanidad prospere. La centralización de esta tecnología en una sola empresa o país podría conducir a la ruina“.
“Hoy en día la cooperación internacional es difícil, la confianza está bajo mínimos y la rivalidad tecnológica crece en ausencia de una base común”, advirtió António Guterres, secretario general de la ONU, durante la jornada final de la Cumbre. Al mismo tiempo, Guterres propuso la creación de un fondo global de 3 mil millones de dólares “para que el desarrollo tecnológico llegue a todos los países por igual y no quede abandonado a los caprichos de unos pocos milmillonarios“. Frente al posible descontrol de la inteligencia artificial, un Panel Científico Internacional Independiente promovido por las Naciones Unidas comenzó su labor para entregar el primer informe en julio de 2026, cuando se celebre el Diálogo Global sobre Gobernanza de IA
Quién controla a la IA
Impulsado por el gobierno indio, el espíritu de la Cumbre tuvo tres ejes: que la IA debe ser diversa e inclusiva para representar a toda la humanidad, que la innovación debe estar alineada con la gestión ambiental y la sostenibilidad, y que los beneficios deben compartirse forma equitativa. De este modo, la orientación del evento fue hacia una inteligencia artificial para el bien común, con inclusión social, segura y transparente. “Aunque el documento final todavía no está cerrado, las propuestas están ligadas a la democratización del hardware, la soberanía tecnológica de los países en desarrollo, el impulso de la agricultura, la salud y la educación, y la regulación de las aplicaciones según su daño potencial” añade Martínez, quien además es creador de contenidos sobre ciencia y tecnología.
Además de estos ejes, el CEO de Open AI planteó la creación de un ente regulador similar al Organismo Internacional de Energía Atómica. Más allá de las especulaciones sobre quién dirigiría esa institución y con qué fines, Estados Unidos, la principal potencia del sector junto a China, no envío a funcionarios de alto nivel y se negó a firmar la declaración. De hecho, el representante de la delegación estadounidense rechazó la gobernanza global y declaró que “la adopción de la IA no puede conducir a un futuro más prometedor si está sujeta a burocracias y al control centralizado”. A su vez, el delegado del gobierno de Donald Trump remarcó que los debates sobre la ética y la seguridad pueden derivar en “un ecosistema competitivo inhibido”.
Contra esta mirada, Lula da Silva señaló en la Cumbre que “cuando pocos controlan los algoritmos y las infraestructuras digitales, no estamos hablando de innovación, sino de dominación”. Ante la presencia de los magnates de la IA, el presidente de Brasil añadió que “el régimen de gobernanza de estas tecnologías definirá quién participa, quién es explotado y quién quedará al margen de este proceso”.
El papel de Argentina
El país no envió ningún representante oficial a la Cumbre realizada en Nueva Delhi. No es la primera vez que el gobierno toma esta postura en los debates sobre qué hacer con la inteligencia artificial. En este aspecto, cuando se debatió en la ONU la creación del Panel Científico para la gobernanza de la IA, los enviados del Poder Ejecutivo no apoyaron la resolución y argumentaron que había elementos que no reflejaban “las prioridades ni los enfoques que sostiene el país”.
La última vez que el presidente de la Nación se refirió a la IA fue en el Foro Económico Mundial de Davos celebrado en enero, donde la comparó con la fábrica de alfileres de Adam Smith. Allí dijo: “Los políticos deben dejar de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”. Además, el máximo mandatario agregó que “todos los temores asociados a escenarios distópicos son una porquería”.

