
En este sentido, la actualidad del Conicet está marcada por dos años de desfinanciamiento, despidos, investigaciones paralizadas y ataques discursivos, en especial a la ciencias sociales. En el marco del cientificidio impulsado por el Ejecutivo Nacional, del organismo ya se fueron más de 2 mil trabajadores. Las principales causas de este éxodo están vinculadas a los salarios bajos, que perdieron entre el 30 y el 40 por ciento del poder adquisitivo, y a las pobres perspectivas de futuro, con proyectos y líneas de trabajo que quedaron congeladas.
Para la expresidenta del Conicet, Ana Franchi, la mayor preocupación es la falta de oportunidades para los futuros investigadores y el impacto que tendrá en los próximos años. En conversación con la Agencia de Noticias Científicas de la Universidad Nacional de Quilmes, la científica señala: “Esta situación no inspira vocaciones en los jóvenes. Además, es esperable que los investigadores que ya están en la institución quieran irse a otra actividad o a otro país para continuar sus vidas”.
Y continúa: “Incluso, cuando venga un gobierno interesado por la ciencia y la tecnología, no tendrá con quién trabajar, porque es muy difícil que, en las condiciones actuales, los estudiantes hagan una carrera científica”. En esta línea, el gobierno nacional eliminó en diciembre de 2025 las convocatorias para Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica. Así, desplazó al principal instrumento de financiamiento científico.
Según el último informe realizado por el grupo economía.política.ciencia, si se toman en cuenta los lineamientos para el presupuesto 2026, el Conicet registrará una caída en la inversión cercana al 40 por ciento en los últimos tres años y tendrá un presupuesto similar al que tenía en 2009, es decir, 17 años antes. De esta manera, el Ejecutivo tira por la borda a cientos de profesionales jóvenes que se formaron gracias a la inversión estatal en ciencia, tecnología y educación superior.
El gran perdedor
Más allá de los salarios bajos y las situaciones particulares de cada científico, la situación es peor cuando se piensa en el futuro del país. En diálogo con la Agencia, Rodrigo Quiroga, investigador del Conicet, reflexiona sobre las consecuencias que sufrirá Argentina: “Con la destrucción estatal de ciencia y técnica perdemos capacidad de innovación y de adaptación frente al cambio climático o diversos eventos que pudieran ocurrir a nivel económico en el mundo. Además, perdemos a pasos agigantados el liderazgo regional que construimos en algunos campos, como la biotecnología”.
En este aspecto, Franchi hace hincapié en las investigaciones que están paralizadas y resalta que “hay proyectos maravillosos en todas las áreas de las ciencias que se ven interrumpidos por falta de financiamiento”. Ante este panorama, Quiroga advierte que cada vez más científicos evalúan la posibilidad de pasar al sector privado, dedicarse a otra actividad o irse al exterior.
“Incluso los que decidimos quedarnos a bancar y resistir este contexto estamos empezando a dudar. En el mejor de los casos, un cambio de gobierno con otro programa de financiamiento comenzaría en tres o cuatro años. Entonces, hay un montón de gente que se replantea la decisión de quedarse”, explica el investigador.
Llegó el n° 68, un cumpleaños en el que nadie tiene ánimo para celebrar, porque no hay nada para celebrar.

