Tecnópolis: ¿por qué el gobierno quiere privatizar el parque más importante de ciencia y tecnología de la región?

Los divulgadores Diego Golombek y Nadia Chiaramoni dialogan sobre cuál es el objetivo de la medida y cómo afecta al sistema científico y a la sociedad.

Tecnópolis reabrió sus puertas en 2022. Créditos: Argentina.gob.ar
Tecnópolis reabrió sus puertas en 2022. Créditos: Argentina.gob.ar

A través de la resolución 98/2025, el gobierno de Milei avanzó con el proceso para concesionar Tecnópolis, la megamuestra de arte, ciencia y tecnología más grande de Latinoamérica. La Agencia de Administración de Bienes del Estado autorizó el llamado a concurso para otorgar el uso y explotación del predio, ubicado en Villa Martelli, por 25 años y con posibilidad de prorrogar por 12 meses. El objetivo es que el futuro concesionario asuma la gestión del predio a partir del 1 de julio de 2026, respetando los acuerdos público-privados de programación ya comprometidos para el resto del año en curso, y se utilice para fines recreativos o de ocio. En esta nota, la Agencia de Noticias Científicas dialoga con los divulgadores y docentes de la UNQ Nadia Chiaramoni y Diego Golombek acerca de qué gana el gobierno con esta medida y qué pierde la ciencia.

“Lo que buscan con la privatización es, por un lado, sacarse de encima lo que ellos consideran gastos cuando, en realidad, son inversiones; por el otro, vuelven a dar señales de que no les interesa en lo absoluto la ciencia y la tecnología, su popularización y, aún menos, que sea para todos“, relata Golombek. Y continúa: “Tecnópolis fue claramente un hito para la comunicación pública de la ciencia y la tecnología en Argentina. Fue algo inédito, irrepetible, masivo, sobre todo por ser algo público, gratuito y desde el Estado. Ahora bien, un proyecto de privatización es un modelo completamente diferente al que conocemos y, posiblemente, con fines de lucro y empresariales. Nos queda el recuerdo y la certeza de saber que se puede hacer algo como Tecnópolis, que funciona, que funcionó y esperemos que, alguna vez, funcione de nuevo”.

Según dicta la normativa, el predio de 509.759,79 será concesionado a un privado por 300 meses, es decir 25 años, por un canon mensual inicial de 611 millones de pesos. El objetivo de esta concesión será el uso y explotación comercial del parque para el desarrollo de actividades recreativas, de esparcimiento, ocio y recreación. A su vez, permite también propuestas deportivas no competitivas, acciones culturales, talleres, juegos y programas de integración comunitaria.

El procedimiento licitatorio será llevado adelante por la Agencia de Administración de Bienes del Estado y se realizará de forma electrónica a través del sistema COMPR.AR. Desde el gobierno, la justificación es que no genere nuevas erogaciones para el Estado. De hecho, desde la llegada de Milei, el parque fue cerrado y alquilado para eventos privados y se redujo el personal de planta en más de un 30 por ciento, es decir, sólo quedaron 198 empleados de 333.

Chiaramoni trabajó en Tecnópolis en 2014 en el stand del Conicet y también realizó shows de stand up científico en La nave de la ciencia, un auditorio para mil personas. “Iba mucha gente de bajos recursos que se interesaba por la ciencia. Una vez, después de un show que hicimos con un matemático y un biólogo, se nos acercó una chica con el papá y nos dijo que estaba en la secundaria, que quería estudiar astronomía pero no sabía como hacerlo. El matemático la asesoró y me acuerdo que el padre le sacaba fotos con las manos temblando”, recuerda. Y afirma: “Era realmente una ciencia para todo el mundo y es una pena que eso se pierda“.

Tecnópolis fue lanzado en 2011, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, y rápidamente se convirtió en la muestra gratuita más grande de arte, ciencia y tecnología de la región. El objetivo era democratizar el acceso al conocimiento científico y tecnológico, de forma gratuita, y despertar vocaciones en los más jóvenes. Para eso, se realizaban actividades y se mostraba el desarrollo de industrias nacionales, centros de investigación y universidades. Durante el macrismo, fue desmantelado y abandonado, y luego reimpulsado con la presidencia de Alberto Fernández.

“Ahora que este gobierno quiere privatizarlo, creo que se van a ocupar más de las ganancias económicas y no de este tipo de actividades. Se desperdicia el poder incentivar a quienes quieren dedicarse a la ciencia o de que aparezca algún ‘genio’ que esté dando vueltas por el parque y que, de otra manera, no se cruzaría con este mundo“, relata Chiaramoni. Por su parte, Golombek añade: “No tengo dudas que las millones de personas que fueron salieron cambiadas, que fomentó vocaciones científicas y que les cambió la vida a quienes iban con las escuelas o al público en general. Les abrieron los ojos y les permitió ver las posibilidades que tienen la ciencia y la tecnología en la construcción de un Estado y de un país“.


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