
Según dicta la normativa, el predio de 509.759,79 m² será concesionado a un privado por 300 meses, es decir 25 años, por un canon mensual inicial de 611 millones de pesos. El objetivo de esta concesión será el uso y explotación comercial del parque para el desarrollo de actividades recreativas, de esparcimiento, ocio y recreación. A su vez, permite también propuestas deportivas no competitivas, acciones culturales, talleres, juegos y programas de integración comunitaria.
El procedimiento licitatorio será llevado adelante por la Agencia de Administración de Bienes del Estado y se realizará de forma electrónica a través del sistema COMPR.AR. Desde el gobierno, la justificación es que no genere nuevas erogaciones para el Estado. De hecho, desde la llegada de Milei, el parque fue cerrado y alquilado para eventos privados y se redujo el personal de planta en más de un 30 por ciento, es decir, sólo quedaron 198 empleados de 333.
Chiaramoni trabajó en Tecnópolis en 2014 en el stand del Conicet y también realizó shows de stand up científico en La nave de la ciencia, un auditorio para mil personas. “Iba mucha gente de bajos recursos que se interesaba por la ciencia. Una vez, después de un show que hicimos con un matemático y un biólogo, se nos acercó una chica con el papá y nos dijo que estaba en la secundaria, que quería estudiar astronomía pero no sabía como hacerlo. El matemático la asesoró y me acuerdo que el padre le sacaba fotos con las manos temblando”, recuerda. Y afirma: “Era realmente una ciencia para todo el mundo y es una pena que eso se pierda“.
Tecnópolis fue lanzado en 2011, bajo la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, y rápidamente se convirtió en la muestra gratuita más grande de arte, ciencia y tecnología de la región. El objetivo era democratizar el acceso al conocimiento científico y tecnológico, de forma gratuita, y despertar vocaciones en los más jóvenes. Para eso, se realizaban actividades y se mostraba el desarrollo de industrias nacionales, centros de investigación y universidades. Durante el macrismo, fue desmantelado y abandonado, y luego reimpulsado con la presidencia de Alberto Fernández.
“Ahora que este gobierno quiere privatizarlo, creo que se van a ocupar más de las ganancias económicas y no de este tipo de actividades. Se desperdicia el poder incentivar a quienes quieren dedicarse a la ciencia o de que aparezca algún ‘genio’ que esté dando vueltas por el parque y que, de otra manera, no se cruzaría con este mundo“, relata Chiaramoni. Por su parte, Golombek añade: “No tengo dudas que las millones de personas que fueron salieron cambiadas, que fomentó vocaciones científicas y que les cambió la vida a quienes iban con las escuelas o al público en general. Les abrieron los ojos y les permitió ver las posibilidades que tienen la ciencia y la tecnología en la construcción de un Estado y de un país“.

