
Los PICT eran proyectos de investigación que representaban la principal línea de financiamiento en el país y eran otorgados por la Agencia I+D+i. Según los cálculos de diferentes investigadores, el organismo debía repartir alrededor de 70 millones de dólares que provenían de fondos nacionales e internacionales. En este sentido, los Proyectos estaban orientados a producir saberes originales o innovadores, que a su vez tenían impacto social. Asimismo, no solo eran evaluados por un comité de expertos, sino que en los últimos años también se orientaban a federalizar la ciencia y la tecnología.
Obligados a irse
Las consecuencias de eliminar las convocatorias para Proyectos de Investigación Científica y Tecnológica son múltiples. Por un lado, el gobierno nacional elimina la investigación básica y el principal instrumento de financiamiento científico. Por otro lado, la medida acrecienta la fuga de cerebros y la expulsión de cientos de profesionales jóvenes del sistema, que se formaron gracias a la inversión estatal en ciencia, tecnología y educación superior.
“Los PICT no solamente financiaron proyectos, sino que además se utilizaron para formar becarios doctorales. Con esta medida nos estamos quedando sin tesistas en todas las áreas del conocimiento, que desaparecen del mapa y generan un agujero tremendo para la ciencia y la tecnología. El ajuste es tan importante y los salarios están tan deprimidos, que la mitad de las personas no terminan su tesis doctoral. Se trata de una política destructiva que no tiene antecedentes desde la vuelta de la democracia”, señala Jorge Geffner, investigador del Conicet y miembro de la Academia de Ciencias de América Latina, en diálogo con la Agencia.
En esta línea, el científico detalla: “Aunque tengo 70 años y estoy terminando mi carrera científica, nunca vi un éxodo de gente como el actual. Antes la Agencia I+D+i tenía 1200 becarios, pero ahora quedan cerca de 400. Encima tienen el salario congelado hace 19 meses, cobran 750 mil pesos y no pueden hacer otra tarea porque la investigación es tiempo completo. Obviamente, no llegan a fin de mes”.
Por su parte, el coordinador ejecutivo de PoblAR hace foco en el éxodo de los científicos hacia otros países y la pérdida de especialistas en Argentina: “Regalamos personas que se formaron durante años con fondos del contribuyente argentino en excelentes universidades y en excelentes laboratorios. Las potencias científicas se tiran de cabeza para recibir a ese tipo de recursos. Estamos perdiendo las capacidades que siempre nos hicieron sentir orgullosos como sociedad y por las cuales somos conocidos en el exterior”, subraya.
Más vieja que la mentira
Junto con los Lineamientos Estratégicos en Innovación, Ciencia y Tecnología 2025-2027, el anuncio de la Agencia I+D+i es el segundo que hace el gobierno en casi un mes. En este marco, las medidas del Ejecutivo apuntan a las investigaciones “de alto impacto económico y social, con capacidad de generar empleo calificado, incrementar las exportaciones con valor agregado y fortalecer la competitividad internacional del país”. De fondo, el argumento es que solo se financiará la ciencia aplicada y se dejará de lado la ciencia básica.
Para Geffner, esta discusión atrasa 200 años. “Si vos no tenés investigación básica, jamás vas a tener investigación aplicada”. En la misma línea, González José ejemplifica: “La ciencia tiene procesos largos. Muchos de los desarrollos que se hicieron en los últimos años tienen su origen en PICT de la década del 90. Sin los subsidios para investigación básica, hoy no tendríamos científicos que crean empresas de base tecnológica”.

